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	<title>Coaching Magazine International &#187; Alma del Coaching</title>
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	<description>La actualidad del mundo del Coaching</description>
	<pubDate>Mon, 22 Feb 2010 09:17:35 +0000</pubDate>
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		<title>El Coaching, la filosofía y el método socrático</title>
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		<pubDate>Wed, 28 Oct 2009 20:02:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Redaccion</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Alma del Coaching]]></category>

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		<description><![CDATA[
Coaching es conducir, llevar sutilmente a quien lo necesita a encontrar su propia vía y sus propias respuestas. El coach es un conductor, un entrenador, un mapa con las señales adecuadas..

El coach es un guía que no parece serlo, como el sabio de Lao Tsé. Decía Lao Tsé que “optimo mercader es aquel que cargado [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-1749" style="border: 0pt none;" title="socrates" src="http://www.coachingmagazineinternational.com/wp-content/uploads/2009/10/socrates.jpg" alt="socrates" width="480" height="490" /><script src="http://cdn.pis.picapp.com/IamProd/PicAppPIS/JavaScript/PisV4.js" type="text/javascript"></script></p>
<p><strong>Coaching es conducir, llevar sutilmente a quien lo necesita a encontrar su propia vía y sus propias respuestas. El coach es un conductor, un entrenador, un mapa con las señales adecuadas..</strong></p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">El coach es un guía que no parece serlo, como el sabio de Lao Tsé. Decía Lao Tsé que “optimo mercader es aquel que cargado de riquezas parece siempre pobre; sumo sabio el que por su perfecta virtud semeja un tonto”. O como hubiera dicho Wittgenstein, que nos enseñó a desconfiar de las trampas del lenguaje, es una escalera que se abandona después de haber subido por ella. El coach no pretende ser más que eso. Un instrumento, un facilitador del proceso de avance, que sirve al caminante, su cliente, porque sabe que a él se debe su función y su tarea. Es un mapa interactivo, que sabe hacia dónde dirigir a su cliente porque sabe escucharlo.</p>
<p style="text-align: justify;">Sócrates, uno de los filósofos más célebres de la Antigüedad y de todos los tiempos, decía haber heredado el oficio de su madre, que era partera. En efecto, él se consideraba “partero de ideas”, porque ayudaba a los jóvenes que oían sus enseñanzas a descubrir en sí mismos la verdad de las cuestiones que acudían a plantearle, las cuales, además, debían saber distinguir de la mera opinión. El método que empleaba Sócrates era el de la mayéutica o pregunta dirigida, con el que lograba, siguiendo una secuencia lógica de razonamientos y planteando hábilmente sutiles contraejemplos, que el discípulo encontrara su propia respuesta, la cual nunca recibía directamente de Sócrates sino que llegaba a ella como resultado de la investigación conjunta de maestro y discípulo, o grupo de discípulos.</p>
<p style="text-align: justify;">Los problemas sobre los que dialogaba podían ser planteados por cualquiera de los participantes, o por el propio Sócrates. El diálogo socrático se desarrollaba aproximadamente de la siguiente manera:</p>
<p style="text-align: justify;">DISCÍPULO: Sócrates, ¿qué es la virtud?<br />
SÓCRATES: ¿Qué crees tú que es la virtud?<br />
D: (tras algún titubeo) Creo que la virtud&#8230; es obrar bien.<br />
S: Ciertamente. Pero, ¿dirías tú que un hombre que obra bien por azar es virtuoso?<br />
D: No, no diría tal cosa. Parece que, para ser virtuoso es necesario obrar bien con conciencia de ello.<br />
S: Sin embargo, un hombre que obrara bien de manera plenamente consciente, tan sólo porque se lo ordena la ley, ¿es virtuoso?<br />
D: Sin duda que no. Al contrario, puede, ciertamente, ser un rufián.<br />
S: ¿Qué dirías tú que es la virtud, entonces?<br />
D: (tras algún titubeo) Creo, Sócrates, que la virtud consiste en obrar bien por el deseo sincero de hacerlo así, para lo cual no hace falta que la ley lo obligue a uno.<br />
S: Has dicho bien.</p>
<p style="text-align: justify;">En este punto podría terminar el diálogo, o derivar, por ejemplo, hacia el problema de la necesidad o no de la existencia de las leyes, o hacia la búsqueda de una definición precisa del “bien”…</p>
<p style="text-align: justify;">Es importante advertir que Sócrates no se limita a hacer preguntas, ni las formula al azar. Parte del principio de que quien se interesa por un problema posee, al menos, un preconcepto del mismo; en alguna parte, en algún contexto, ha tenido noticia de aquello que llama su atención. Alguna idea del concepto, por vaga que sea, debe tener. Sócrates explora primeramente cuál es esa idea, que será el punto de partida de su mayéutica. En el proceso, aprueba la respuesta del alumno cuando es correcta, pero le hace ver si es incompleta o errónea mediante contraejemplos que le hagan razonar adecuadamente. A través de un diálogo en aparente igualdad de condiciones, es Sócrates quien realmente dirige el proceso. El discípulo ignora cuál será el resultado, pero Sócrates sabe muy bien a dónde quiere llegar. Él conoce las respuestas, y guía la indagación del alumno al objetivo previsto.</p>
<p style="text-align: justify;">Por parte del coaching, este método plantea grandes exigencias. No sólo debe poseer un buen dominio del tema, así como de muchas materias conexas que podrían surgir durante el diálogo, sino, además, habilidad para guiar el hilo de la conversación a donde él desea llevarla. No debe dejarse arrastrar por la amenidad de la charla perdiendo de vista la motivación que la ha originado. Es necesario que el coach esté consciente, en todo momento, de estar conduciendo un proceso con un objetivo bien definido: la resolución de un determinado problema. Y, por último, es preciso que tenga la madurez y la honradez intelectual para reconocer, en algunos casos, soluciones distintas a las que él haya previsto, y que podrían surgir en el curso de la indagación. La mayéutica, bien entendida, es un proceso activo de investigación, tanto para el cliente como para el mismo coach.</p>
<p style="text-align: justify;">Una de las habilidades que el coach debe practicar es la escucha activa. Como a Sócrates, las palabras de su cliente le darán los indicios que él necesita saber para brindar la orientación adecuada: cuál es el punto de partida, cuáles las motivaciones e intereses del cliente, cuál su visión de la situación, y cuáles sus objetivos. El conocimiento que tenga de sí mismo y su búsqueda constante de objetividad le ayudarán a poner entre paréntesis sus propias ideas, sus propias presunciones para que no actúen como prejuicios; y aun a distinguir el problema de las posibles distorsiones e interpretaciones del cliente, que aprenderá, bajo su guía, a enfocarlo bajo un nuevo prisma. La lógica y la retórica le darán las herramientas para plantear las preguntas precisas, que marcarán los puntos de inflexión para su cliente, que indicarán los callejones sin salida… y las amplias vías por las que el caminante trazará su propia ruta. Juntos revisarán los pasos del proceso, dispuestos a modificar su apreciación de la situación cada vez que sea necesario.</p>
<p style="text-align: justify;">En cuanto al cliente, el proceso será de gran utilidad: Como el alumno de Sócrates, en el camino recorrido no habrá obtenido una respuesta “fácil” del coach, sino que tuvo que encontrarla él mismo, aunque contó con la ayuda segura y confiable de éste. Habiendo sido él mismo quien tuvo que sortear todas las dificultades para la resolución del problema planteado, no será fácil que olvide la respuesta. Los logros alcanzados serán duraderos. Ejercitó, además, formas de razonamiento útiles que podrá después poner en práctica para resolver otros problemas, cuando ya trace por sí solo su ruta en el mapa, cuando haya dejado atrás la orientación del coach.</p>
<p>Autor: <strong>Roberto B. Bravo</strong><br />
Publicado en: <strong>Coaching Magazine 11</strong></p>
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</a></p>
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		<title>Coaching, aprendizaje y experiencia</title>
		<link>http://www.coachingmagazineinternational.com/archivos/coaching-aprendizaje-y-experiencia</link>
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		<pubDate>Wed, 28 Oct 2009 19:59:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Redaccion</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Alma del Coaching]]></category>

		<category><![CDATA[Articulos]]></category>

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		<description><![CDATA[El Coaching es ante todo una disciplina de acompañamiento de los procesos de transformación de personas y organizaciones, en pos de mejores resultados, mayor efectividad y satisfacción integral. ¿De qué depende que los hallazgos y la lucidez de ciertas conversaciones se conviertan en cambios permanentes y no simplemente en un fugaz instante de “darnos cuenta”?.
Durante [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>El Coaching es ante todo una disciplina de acompañamiento de los procesos de transformación de personas y organizaciones, en pos de mejores resultados, mayor efectividad y satisfacción integral. ¿De qué depende que los hallazgos y la lucidez de ciertas conversaciones se conviertan en cambios permanentes y no simplemente en un fugaz instante de “<em>darnos cuenta</em>”?.</strong></p>
<p>Durante más de 25 años desarrollando programas de comunicación, aprendizaje, desarrollo organizacional y transformación personal, he llegado a la convicción de que ningún proceso comunicacional o de cambio logra resultados sostenibles, si no se traduce en nuevas prácticas personales u organizacionales, las cuales a su vez deben estar orientadas por un fuerte propósito o convicción superior (individual- colectivo). En este contexto, entiendo el cambio como una combinación de básicamente tres factores: la insuficiencia del estado actual, la visión de un nuevo estado posible y la adopción de nuevas prácticas que permitan desarrollar la visión y asentar el aprendizaje (tanto a nivel personal, como en los equipos, las organizaciones y las comunidades).<br />
Este aprendizaje, por su parte no es el resultado de memorizar nuevos contenidos, discursos teóricos, principios o valores, sino que es la consecuencia de vivir “experiencias de transformación (o apropiación)” que permiten la incorporación de nuevas ideas, visiones o posibilidades.</p>
<p>Autor: <strong>Raúl Pacheco </strong><br />
Publicado en: <strong>Coaching Magazine 11</strong></p>
<p style="text-align: right;"><strong><a href="http://tienda.tspublications.com/catalog/product_info.php/cPath/30_46/products_id/242" target="_blank">Accede al artículo completo a través de nuestra tienda Online &gt;&gt;</a><br />
</strong></p>
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		<title>Reflexiones sobre Coaching no directivo</title>
		<link>http://www.coachingmagazineinternational.com/archivos/reflexiones-sobre-coaching-no-directivo</link>
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		<pubDate>Wed, 28 Oct 2009 19:56:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Redaccion</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Alma del Coaching]]></category>

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		<description><![CDATA[“En una palabra: el hombre hace siempre lo que quiere y sin embargo lo hace necesariamente. Lo que se explica porque él es ya lo que quiere, pues de lo que él es se sigue, necesariamente, todo lo que pueda hacer”

Arthur Schopenhauer
De reciente presencia en nuestro país, el coaching flirtea con disciplinas que trabajan en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em>“En una palabra: el hombre hace siempre lo que quiere y sin embargo lo hace necesariamente. Lo que se explica porque él es ya lo que quiere, pues de lo que él es se sigue, necesariamente, todo lo que pueda hacer”</em><br />
</strong></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Arthur Schopenhauer</strong></p>
<p><strong>De reciente presencia en nuestro país, el coaching flirtea con disciplinas que trabajan en el marco del desarrollo humano. Diferenciar la esencia del coaching de otras profesiones forma parte del discurso común que aprendemos al inicio de cualquier curso. Nos preguntamos si la esencia, la regla de oro que nos proporciona identidad y a la vez basamento sobre el principio del absoluto reconocimiento de la libertad del otro, pasa por considerar que todo coach debiera ejercitar su quehacer mediante la intervención no-directiva durante la praxis del coaching.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Para aquel lector que desee conocer ese primun mobile que empuja la redacción de este artículo, diré que soy deudor de la solicitud expresada por mi buen amigo y querido profesor Patricio, y con vergüenza también advierto al lector que se lo piense dos veces pues lo mío es de novicio.<br />
Hijas de lo Contemporáneo, las ciencias sociales  y empresariales han experimentado desde  el último tercio del siglo pasado una eclosión de nuevos campos profesionales y  disciplinas que se entremezclan, haciéndose común uso – entre ellas – del  préstamos de ideas, metodologías y procedimientos, y de todo esto, el coaching, como nueva profesión no es ajena.  En esta especie de maraña no es extraño que a la mayoría de los coaches les sea recurrente acudir a la célebre cita de John Whitmore , de aquello de  que el coaching es más fácil practicarlo que explicarlo.<br />
Cualquier cosa real merece que se la tome tal como ella es, por ello con  respecto a aceptar – si fuera con el único propósito de diferenciar las principales corrientes, americana, ontológica y europea, cosa que aquí no nos ocupa –, sobre la necesaria conveniencia  de acuñar el término de coaching no directivo  al ejercicio de un coaching riguroso y alineado con los principios que las asociaciones internacionales de coach hacen gala, considero que conducen hacia  un  árido debate, y a la vez  alimentan  el vulgo de que los coaches dedicamos más tiempo a decir lo que no es, que lo que realmente es.<br />
Se gesta entonces lo que de manera pertinaz nos ocurre a los humanos, tomemos las reflexiones de Wisser  en su ensayo La visión de las «ideas» y la «verdad» de la verdad, quién señala que  “cuando se ve y se oye lo que se hace y dice por ahí, salta a la vista que «la tremenda confusión de ideas en el mundo actual», comprobada de una forma u otra por muchos contemporáneos, es una característica no limitada en el tiempo ni en el espacio, que se remonta hasta el principio del mundo, o al menos hasta el principio del mundo tal como nos lo presenta la tradición judeo-cristiana”.<br />
Podría ocurrir que a la hora de expresar lo que queremos significar con la acepción “directivo”, tropecemos con un arco iris de concepciones, sin  llegar a un convenio sobre lo que se quiere expresar con ello. Algo similar ocurre con la palabra caos, según lo que se tome por caos, “esta palabra desencadenará el mencionado temor y turbación, o los lamentos y el crujir de dientes, o bien pondrá de manifiesto la necesidad de consenso y de esperanza”.<br />
Por eso y de una parte, me inclino a pensar que es regla común entre los profesionales que ejercen como coach,  la premisa de concebir a toda persona que requiere de los servicios de coaching  desde la evidente existencia de libertad en cada uno de ellos, en cualquier caso nosotros somos acompañantes en un proceso basado en  el respeto  de la soberanía personal,  sabedores de quién es consciente de su libre realización para conseguir aquello que anhela.<br />
De otra, a pocos escapa  lo comentado, entre otros, por Leo Ravier respecto a la proliferación de nuevas experiencias formativas de dudoso reconocimiento, amparadas en reclamos aderezados con garantía de éxito y triunfo, que ejercen sin pudor la defensa  de una  especie de verdad revelada, creo que éstos últimos  son regulados al momento  por la propia sociedad y que cada cual ocupa su sitio en los estantes del supermercado de los acompañantes, asesores, formadores, mentores, consejeros y orientadores y porqué no también los coaches.<br />
Me adhiero a un primer principio de que los coaches debieran, en palabras del Critilo de Gracián, expresar el deseo de  ‘conocer las propiedades de los hombres’. A manera de conclusión y por terciar en si directivo o no directivo, echo mano de nuevo de la aguda  forma  de concebir y entender del maestro aragonés, cuando en su obra  “El Héroe”, escribe: “Aquí tendrás una no política, ni aun económica, sino una razón de estado de ti mismo, una brújula de marear a la excelencia un arte de ser ínclito con pocas reglas de dirección.”</p>
<p>Autor: <strong>Mariano Vidal Tornel </strong><br />
Publicado en: <strong>Coaching Magazine 11</strong></p>
<p style="text-align: right;"><strong><br />
</strong></p>
]]></content:encoded>
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		</item>
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		<title>Modelos mentales</title>
		<link>http://www.coachingmagazineinternational.com/archivos/modelos-mentales</link>
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		<pubDate>Thu, 20 Sep 2007 19:21:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Redaccion</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Alma del Coaching]]></category>

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		<description><![CDATA[La construcción del modelo mental de un sujeto comienza en los primeros meses de vida. El psiquismo humano se estructura fundamentalmente  en base al lenguaje. Aún antes de nacer, un bebé humano “es dicho” por el otro, se habla de él como si ya existiera en el mundo, cuando por el momento, su presencia [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em>La construcción del modelo mental de un sujeto comienza en los primeros meses de vida. El psiquismo humano se estructura fundamentalmente  en base al lenguaje. Aún antes de nacer, un bebé humano “es dicho” por el otro, se habla de él como si ya existiera en el mundo, cuando por el momento, su presencia sólo habita la fantasía de sus padres.<br />
Estos ya desean para él todas las virtudes que su imaginación y los propios valores e ideales puedan proveer.</em> </strong></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Teresa Benedetti</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Un niño entonces, se podría decir que nace en un espacio hecho por el otro y cargado de  ilusiones y expectativas no propias. Mas adelante esto será factible de  revertir de manera que pueda elegir mas allá del condicionamiento de sus padres, inclusive  del medio social donde le ha tocado nacer.</p>
<p style="text-align: justify;">De esta manera comenzamos nuestra prehistoria en “una existencia sin cuerpo”, comenzamos en la  imaginación de otros.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando por fin nacemos, nuestra tarea consiste en escribir día a día y estímulo a estímulo nuestras marcas de la memoria, nuestras huellas mnémicas: la psiquis. Ha comenzado lo singular.</p>
<p style="text-align: justify;">También la cultura en la que aparecemos inmersos (oriental, occidental, país, estrato social.) aporta lo suyo, nuestra familia adopta las prácticas sociales, la lengua, la religión, las costumbres de la sociedad en la cual vamos a  crecer y desarrollarnos e instaura nuestros Ideales. Por otro lado nuestra biología nos enmarca en la especie que somos, jamás por ejemplo tendremos desarrollado el olfato cómo el perro, ni seremos veloces cómo el caballo, presos de nuestra información genética, debemos permanecer admirando el vuelo de las aves sin poder imitarlo, pero cómo especie humana  nos aguardan otros destinos.</p>
<p style="text-align: justify;">Las experiencias vividas en los primeros años, donde tenemos una casi absoluta dependencia de otros humanos que con su asistencia nos convierten en semejantes, van dejando marca y cómo se dijo antes, forman el entramado psíquico de una forma peculiar.</p>
<p style="text-align: justify;">Los estímulos bajo la forma de la percepción se incorporan a nuestro  rudimentario aparato psíquico, van dejando huellas y estas se articulan entre sí .de acuerdo a diferentes lógicas, lógica de simultaneidad, lógica de causalidad, etc.<br />
Lo curioso es que el material mnémico se estratifica y es susceptible de cambios de manera tal que tiene un compromiso dinámico en su actuación, esta es una de las características más importantes. La memoria no es estática, es dinámica. Se estratifica y es susceptible de movimiento. En sus movimientos sufre varias traducciones. ¿Qué  se quiere decir finalmente con esto? .Que las percepciones nunca son las originales, esas, quedan perdidas, por los procesos que sufren, entonces los recuerdos son interpretaciones, nunca realidades, las percepciones mismas llegan con el primer movimiento, con la primera articulación a transformarse en interpretaciones.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo que llamamos mundo objetivo entonces es una mera ilusión. Cualquier observación que hagamos sufre infinitos tamices, nos confiere la limitación de lo humano., aunque posibilite artes tan maravillosos como la literatura, por ejemplo.</p>
<p style="text-align: justify;">El primer material, las primeras huellas de la memoria van constituyendo nuestro inconsciente, dado que mas adelante ese material pasa a ser  aparentemente “olvidado” no es susceptible de conciencia. Aunque tratemos de<br />
evocar con nuestra atención los recuerdos arcaicos, estos escapan a nuestra conciencia, pero… sin embargo no  están perdidos,  tienen la potencialidad de dar el sustrato para la formación de conflictos inconscientes capaces esta vez sí de aparecer en la conducta, bajo la forma de síntomas.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Por qué se formarían estos conflictos en el inconsciente? Supongamos que un niño pequeño interpreta la conducta de su madre como amorosa y frustrante a la vez, pasará entonces del amor al odio hacia su persona. Pero si en su conciencia no puede soportar esta ambigüedad, si no puede manejar estos dos polos (los niños pequeños no pueden) entonces el conflicto subyacerá en lo inconsciente y  aparecerán en la conducta alteraciones de carácter, pero será incapaz de verbalizar el conflicto, que es lo que mediante una terapia puede lograrse: que el conflicto se haga explicito y  se logre hablar de  ese amor- odio hacia su madre y no aparezca en forma de actuación en lo cotidiano.</p>
<p style="text-align: justify;">Estos conflictos inconscientes pueden permanecer por años ejerciendo su influencia sobre el carácter de una persona y mermar su potencialidad intelectual, laboral, y afectiva.</p>
<p style="text-align: justify;">Daré un ejemplo: Consulta una persona por su inestabilidad profesional, relata sus dificultades en la empresa, cuando se sigue indagando, específica que es con una jefa. En el transcurso de su tratamiento puede esclarecerse que cada vez que se encuentra  bajo la jefatura de una mujer, invariablemente, se desata el conflicto, surgen problemas iniciados por la paciente, que no son más que una réplica en la actualidad, del antagonismo que le producía una madre vivida como tiránica.<br />
Los fantasmas armados por conflictos crónicos tienen la fuerza de reinterpretación de la propia historia y logran imponer un diseño sufriente de la propia vida sin que la persona se percate de ello, sólo ve su malestar sin comprenderlo ni soltarlo. En el mejor de los casos, acude a la consulta.</p>
<p style="text-align: justify;">El  psiquismo humano va construyéndose entonces en el día a día y en permanente relación  con el de nuestros progenitores o sustitutos. Es necesario que todas las operaciones psíquicas necesarias  puedan ser realizadas y marquen hitos, para poder hablar de psiquismos libres de patologías. Me refiero  a instancias como el Súper Yo por  ejemplo, que se instalaría como posterior a la  resolución  edípica  y posibilita que un sujeto tenga prohibiciones internalizadas, queriendo decir con esto que es una persona capaz de aceptar los límites sin tener que ser controlada permanentemente por los límites externos, la ley, por ejemplo.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Si esto no sucediera, si estamos ante una persona incapaz de aceptar las reglas, nos encontraríamos con patologías capaces de conductas antisociales que operarían como   generadores de dificultades en las organizaciones. Una de las características de las personas  capaces de conformar un equipo de alto desempeño es su aceptación de los límites que deviene en consideración hacia sus compañeros. Se podría decir y esto es mi opinión personal, que la salud mental de un sujeto puede observarse por el conocimiento de los límites y su valoración hacia ellos. Del conocimiento de los mismos se  extrae también la responsabilidad necesaria para posibilitar con eficiencia la coordinación de  acciones. Quisiera a aclarar que cuando hablo de límites estoy hablando de poseer un conocimiento equilibrado entre los deberes y  derechos  capaces de procurar conductas solidarias, que potencian el clima emocional. Allí es cuando vemos que un grupo es capaz de entusiasmarse por la sola idea de trabajar juntos y avanzar sin dificultades tras la misión establecida.</p>
<p>Autor: <strong>Teresa Benedetti</strong><br />
Master en Coaching Organizacional Universidad del Salvador, Argentina. Directora de nautica Coaching, Buenos Aires</p>
<p>Articulo publicado en <strong>Coaching Magazine Nº10</strong></p>
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		<title>Broncemia: el ego del Coach</title>
		<link>http://www.coachingmagazineinternational.com/archivos/broncemia-el-ego-del-coach</link>
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		<pubDate>Fri, 20 Apr 2007 16:19:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Redaccion</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Alma del Coaching]]></category>

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		<description><![CDATA[Dice Echeverría “Las distinciones y competencias ontológicas son sin duda muy poderosas. Pero nada garantiza que este poder no pueda ser utilizado para maltratar, humillar o manipular a otros. Por desgracias, los ejemplos abundan. Hay muchos que, hablando jerga ontológica y haciendo uso de algunas de las distinciones y competencias que esta propuesta desarrolla, las [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong>Dice Echeverría “Las distinciones y competencias ontológicas son sin duda muy poderosas. Pero nada garantiza que este poder no pueda ser utilizado para maltratar, humillar o manipular a otros. Por desgracias, los ejemplos abundan. Hay muchos que, hablando jerga ontológica y haciendo uso de algunas de las distinciones y competencias que esta propuesta desarrolla, las utilizan para su propio engrandecimiento, para el lucimiento personal o para imponerle a los demás sus propios puntos de vista…” </strong></em></p>
<p style="text-align: right;"><strong><br />
Liliana Fernández Mateo</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Cuando leí “El arte de soplar brasas”, de Leonardo Wolk, sentí la total identificación con la Coach que soy.</p>
<p style="text-align: justify;">Siempre construyendo caminos junto a otros desde la ética de los valores, creciendo a la vez que haciendo crecer al otro desde el respeto, la confianza, la honestidad, el amor, la cooperación y el compromiso. Buscando que el otro como auténtico otro pueda desarrollar su manera de ser en el mundo.</p>
<p style="text-align: justify;">Ese día martes, donde con algunos compañeros, tocamos el tema de la simetría que caracteriza al coaching ontológico, me hizo sentido tomarlo para ver juntos, la necesidad de que el coach sea un permanente observador de sí mismo y de sí mismo en relación a sus prácticas con el coachee.</p>
<p style="text-align: justify;">Fue un tema que me retrotrajo a 2 sesiones de coaching que recibí en Buenos Aires en el 2001, habiendo ido a un Seminario de 2 fines de semanas con un profesional muy conocido que contaba con un equipo de coaches que coacheaban a los asistentes. Todos vestidos iguales, peinados iguales. Estaban “tan lejos” de lo que expresábamos los coachees, tan “subidos” al saber que consiguieron que todos los asistentes saliéramos muy defraudados de ese Seminario, desilusionados del coaching. Las preguntas y respuestas a nuestras palabras, venían como guiones escritos que daban cuenta de todos los quiebres que se pudieran explicitar. Por eso me parece importante, poder vernos en el ejercicio del rol, como los observadores que somos, con defectos y virtudes, trabajando sobre nuestros quiebres y desde ese lugar, contemplarnos desde la aceptación, el amor y la compasión, teniendo claro que el lugar del coach siempre debe ser re-pensado, aprendiendo de nuestros quiebres, para poder saltar a un espacio cualitativamente mejor, desde donde poder trabajar, generando contextos de posibilidad y protagonismo con el otro, viendo al otro como posibilidad. Siendo rigurosos con el compromiso que contrae nuestro coachee, pero amorosos con ellos.</p>
<p style="text-align: justify;">Trabajar sobre distinciones tan importantes en la profesión como la omnipotencia, el narcisismo, la contratransferencia, sobre el ego del coach, que si no se trabajan nos llevan a este nuevo término que escuché y como no figura en ningún diccionario, le “encajé” la definición o hice asociación libre, o cómo quieras : broncemia: bronce, que brilla&#8230; el color del sol…el rey sol…y yo diría “no te la creas” porque es muy fácil creérsela… pero está en los valores que cada coach posee para que esto no ocurra y pueda manejar el tema del “poder&#8221; desde sus principios e integridad. Y creo que es ahí donde podemos diferenciar a un buen coach de uno no tan bueno, cuando puede manejar la simetría respecto del ser que tiene en frente…que es igual a él, tan único e impredecible.</p>
<p style="text-align: justify;">Al coachear, alguien nos puso en un lugar de confianza y nos dio autoridad… nuestro coachee, quien nos declaró posibilidad y con él trabajaremos hablando desde el Compromiso, no desde el Saber, y digo esto porque en nuestra cultura (Ego) muchas veces al saber se lo confunde con poder: poder hacer que el otro vea lo que yo veo, que crea lo que yo creo, que haga lo que yo digo… y estaríamos hablando de bastardear esta maravillosa profesión de coaches.</p>
<p style="text-align: justify;">Me viene a la cabeza lo que trabajo con la gente en la Formación de Coordinadores de Equipos de Trabajo, cuando traigo a Jacobo Moreno y hablo de la necesidad de elegir, si formando, queremos ser matriceros o artesanos: el matricero repite figuras, todas igualitas… el artesano crea y re-crea con sus manos piezas únicas, magníficas e inigualables… y eso creo que es el coaching… trabajar desde el amor con y por el otro, para poder hacer sentido del otro, comprenderlo, para generar sujetos únicos, protagonistas, autónomos, con capacidad de elección, que encuentren su manera de SER y que a su vez puedan ser posibilidad para otros, esos otros con los que convive y así crear una sociedad mejor. Poder pensar que con nuestras herramientas hacemos que el otro asuma el poder que está en él.</p>
<p style="text-align: justify;">Ultimo regalito para pensar-nos y repensar- los….Cuando quieras conocer el significado de una palabra, no mires sólo dentro de ti.<br />
Mira los usos de la misma en nuestro modo de vida y reconoce que cada uno puede interpretar cosas diferentes frente a ella.</p>
<p style="text-align: left;">Autor: <strong>Liliana Fernández Mateo</strong><br />
Coach organizacional , Formadora de Coaches, Psicóloga Social, Lic. en Pedagogía Social, Consultora, Gestora de Equipos de Alto Desempeño.</p>
<p>Articulo publicado en <strong>Coaching Magazine Nº9</strong></p>
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		<title>Tiempo y Coaching</title>
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		<pubDate>Fri, 02 Feb 2007 05:22:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Redacción</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Alma del Coaching]]></category>

		<category><![CDATA[Articulos]]></category>

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		<description><![CDATA[Si hablamos de que un proceso de coaching tiene que ver con expandir nuestra capacidad de autoaprendizaje también tenemos que tener muy en cuenta el factor tiempo. Existe un tiempo a respetar propio de cada persona e inclusive ajeno a las declaraciones del interesado. El coach apoya, al cuestionar los juicios que obstaculizan el aprendizaje, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em></em></strong><strong>Si hablamos de que un proceso de coaching tiene que ver con expandir nuestra capacidad de autoaprendizaje también tenemos que tener muy en cuenta el factor tiempo. Existe un tiempo a respetar propio de cada persona e inclusive ajeno a las declaraciones del interesado. El coach apoya, al cuestionar los juicios que obstaculizan el aprendizaje, que el coachee logre tomar conciencia, “cambiar su observador”.</strong></p>
<p>Existe una nueva manera de pensar las organizaciones. Esta forma es llamada:<br />
“Aprendizaje Organizacional” y apunta al factor humano cómo capital esencial. El coaching en cuanto herramienta conversacional es el protagonista de esta alquimia capaz de conseguir una red de relaciones sana, sólida y efectiva que puede nombrarse a sí misma cómo organización “aprenderte”, diestra en el logro de los resultados deseados tanto en los aspectos económicos como humanos.<br />
El siguiente artículo apunta a detener nuestra atención en algunos aspectos del proceso de coaching que podrían potenciar su efectividad.<br />
&#8230;</p>
<p>Autor: <strong>Teresa Benedetti </strong><br />
Publicado en: <strong>Coaching Magazine 08</strong></p>
<p style="text-align: right;"><a href="http://tienda.tspublications.com/catalog/product_info.php/cPath/30_46/products_id/216" target="_blank">Accede al artículo completo a través de nuestra tienda Online &gt;&gt;</a></p>
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		<title>Ciclo de cambio</title>
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		<pubDate>Wed, 20 Dec 2006 14:52:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Redaccion</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Alma del Coaching]]></category>

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		<description><![CDATA[Los cambios en la vida, buscados o no, son inevitables y constantes. Hay circunstancias externas dramáticas como un divorcio, una viudez, una enfermedad crónica, la pérdida de un trabajo, que para sobrevivirlas, necesitamos hacer cambios internos extraordinarios. Gran parte de nuestra felicidad depende de la flexibilidad de hacer ajustes a tiempo y de identificar el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong>Los cambios en la vida, buscados o no, son inevitables y constantes. Hay circunstancias externas dramáticas como un divorcio, una viudez, una enfermedad crónica, la pérdida de un trabajo, que para sobrevivirlas, necesitamos hacer cambios internos extraordinarios. Gran parte de nuestra felicidad depende de la flexibilidad de hacer ajustes a tiempo y de identificar el cambio, como una oportunidad para evolucionar.</strong></em></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Maribel Belaval de Cestero</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Hay cambios continuamente en nuestro devenir por la vida. Algunos de ellos son radicales, traumáticos. También hay otros ciclos de cambios internos más sutiles pero igual de importantes que, sin crisis externa y a cualquier edad o etapa de vida, producen mucha tensión interna. Cuando la rutina, escogida por uno mismo, nos agobia y estamos desanimados y molestos  sin saber por qué,  es una llamada a comenzar un ciclo de cambio interno. Es tiempo de reflexionar y profundizar; es tiempo de renovación interior.</p>
<p style="text-align: justify;">Estos son estados de ánimo “normales” si podemos usarlos como guías para evolucionar y potenciar nuevos recursos internos.  Hay variadas razones para esa intranquilidad como por ejemplo:</p>
<p style="text-align: justify; padding-left: 30px;">
- Sensación de estar desconectado de uno mismo y de los demás viviendo en automático; súper-eficientes pero sin contactar emociones de frustración y cansancio.<br />
- Confusión al preguntarse: ¿qué realmente quiero yo? y  no saber qué contestar.<br />
- Cuestionamiento interno: ¿qué sentido tiene mi vida hoy?<br />
- Diálogo interior “rumiativo” y negativo, lleno de cinismo hacia las estructuras familiares, profesionales, religiosas y políticas.<br />
- Pérdida de ganas de disfrutar producida por el estrés interno de la insatisfacción generalizada y progresiva.</p>
<p style="text-align: justify;">Los cambios para volver a encontrar el equilibrio interno pueden ser de rutinas, de priorizar tiempo para hacer ejercicio o buscar un nuevo trabajo. A veces son cambios en hábitos emocionales como: la conciencia de víctima, la baja auto estima y la dependencia de aprobación ajena. Otras veces, es una llamada al perdón, a dejar ir el pasado, a vivir en el hoy con más amor y esperanza en el corazón.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Ghandi invitaba a sus seguidores a convertirse en el cambio que ellos querían ver en el mundo</strong><br />
Las personas que no tienen la práctica de la auto-observación, justifican con circunstancias externas estos estados de insatisfacción internos y los convierten en su estilo de vida. Son personas que se anclan a la infelicidad y creen que es “normal” vivir así. Pregúntate ¿Qué tiene que ocurrir dentro de mí para que mi rutina diaria sea congruente  con  los anhelos de mi alma única en esta etapa de vida?</p>
<p style="text-align: justify;">Para rediseñar la propia vida, es importante desapegarnos del dolor vivido, apegarnos a las lecciones aprendidas  y sentir la libertad de poder  alinear los cambios con lo que realmente somos y deseamos.  La paz interna es consecuencia de vivir con aprecio, autenticidad y justicia hacia uno mismo.</p>
<p style="text-align: justify;">Coaching de Vida es una metodología moderna para apoyarte a lograr los cambios que tú quieres.  Juntos, a través de un diálogo genuino,  reorganizamos, re-enfocamos y dirigimos energías creativas hacia planes de acción efectivos. Las metas están basadas en tus valores, recursos internos, prioridades y propósito de vida. A través de todo el proceso creas autoconciencia para liberar todo tu potencial. Tu Coach te ayudará a pensar de forma diferente, sobreponerte a aquello que te atrase y  profundizar en lo que funciona para mejorar tu calidad de vida.  Te ancla a tu propia fortaleza para que sueñes con un presente y futuro mejor  que depende de ti.</p>
<p style="text-align: justify; padding-left: 30px;">- Si quieres beneficiarte de una asociación  “empodere”, mejore y desarrolle tu vida.<br />
- Si quieres re-encontrar propósito, pasión y entusiasmo en tu vida.<br />
- Si quieres diseñar una vida equilibrada y bien balanceada.<br />
- Si quieres un plan para desarrollar inteligencia emocional y espiritual.<br />
- Si quieres tener éxito personal, relacional y profesional.<br />
<strong><em> - SI QUIERES CAMBIO Y ACCIÓN AHORA, COACHING ES PARA TI.</em></strong></p>
<p>Autor: <strong>Maribel Belaval de Cestero</strong> (ACC)</p>
<p>Articulo publicado en <strong>Coaching Magazine Nº7</strong></p>
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		<title>Integrar Modelos: un ejercicio de libertad personal y profesional de un Coach</title>
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		<pubDate>Mon, 19 Jun 2006 14:42:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Redaccion</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Alma del Coaching]]></category>

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		<description><![CDATA[Una de las principales tareas de los que ejercen como coach es formarse y reconocer las distintas escuelas de coaching que hay actualmente.   El reto es poder experimentar y comprender los paradigmas que soportan cada modelo; un ejercicio de libertad es el tomar de cada una aquellos aspectos que permitan al coach sentirse, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em>Una de las principales tareas de los que ejercen como coach es formarse y reconocer las distintas escuelas de coaching que hay actualmente.   El reto es poder experimentar y comprender los paradigmas que soportan cada modelo; un ejercicio de libertad es el tomar de cada una aquellos aspectos que permitan al coach sentirse, actuar y construir de manera congruente su propio estilo profesional.    La autora comenta brevemente su experiencia por las 3 principales modelos de coaching, algunas de sus inquietudes en ese proceso y cómo ha integrado algunos contenidos.</em> </strong></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Marcela Khan</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Cuando inicié mi desarrollo profesional como formadora, lo hice de la mano de un coach y su equipo.  Aunque con formación ontológica, leía mucho y estaba influenciado también por sus incursiones autodidactas. Así, los contenidos de programas de supervisión, liderazgo, habilidades comunicacionales y/o formador de formadores lo hacia desde las preguntas.   Aprendí que mi objetivo no era enseñar sino que el participante aprendiera y para ello era necesaria su propia experiencia. Le invitábamos a que fuera consciente de sus juicios, comportamientos y estados de ánimos asociados a la temática de los programas.<br />
Junto con actividades de seguimiento, contribuimos a que los participantes incrementaban sus posibilidades de aprendizaje en aula y de aplicación en el puesto de trabajo.</p>
<p style="text-align: justify;">Con el tiempo, llego para mí el momento de trabajar con los líderes. Iniciamos unos programas de coaching para ejecutivos basado en despertar la conciencia de los entornos conversacionales en los que se movía, muy bien valorado por nuestros clientes.    Pero me inquietaba algo. Más allá de los estilos personales obviamente diferentes, respetados y congruentes; los coaches destinados a desarrollar las sesiones no esperábamos de las sesiones de coaching un mismo resultado.  Iniciábamos y cerrábamos las sesiones con una perspectiva del coaching distinta y por ende asumíamos roles distinto.  Para uno lo importante era generar preguntas, las respuestas no tanto, ya llegarían; para otro el mantener a la persona motivada en su rol, conciente de los juicios y de habilidades de influencia; para mí, despertar la conciencia del sí mismo, de la identidad personal asociada al rol y el impacto de ello en sus patrones conversacionales.</p>
<p style="text-align: justify;">Esto me impulso a cuestionar mi forma de entender el coaching.  Necesité conocer otras perspectivas, obtener más sobre el desarrollo del coaching como profesión, sus bases, metodologías, la intención, la concepción del ser humano que tienen otros. Me pregunté por los aspectos inalterable del coaching, independiente de a los estilos personales.</p>
<p style="text-align: justify;">Así inicié mis estudios en coaching ontológico.   Recuerdo a principios de la formación una práctica en la que hice de coach, al finalizar mi coachee me dio el feedback “no me sentí escuchado”.  Pumba… Primera ruptura de transparencia: había una expectativa ya formada sobre el escuchar.  ¿Qué hizo pensar a mi coachee que no le estaba escuchando?; mi supervisora me lo aclaro: “El está esperando preguntas que le inviten a pensar sobre su forma de observar, de estar en este mundo y el impacto de su lenguaje en su forma de relacionarse con su tema de trabajo”.</p>
<p style="text-align: justify;">Tuve dos aprendizajes: Uno, ser un observador distinto del proceso de coaching. Eso era lo que buscaba racionalmente y lo encontré experiencialmente.  Como coach ontológico tenia que descubrir los lazos entre el lenguaje, las emociones y el cuerpo; despertar a la trilogía del observador, la acción y los resultados, de una manera distinta, con mirada de futuro y no sólo de presente o pasado. Y a esos puntos tenían que dirigir mi escucha y preguntas.  Aunque no fueran aspectos nuevos para mi, sí que lo era la manera de integrarlos durante las sesiones de coaching.  Y dos, el aprendizaje de mayor valor para mí: es posibles que nos aferremos a algunos paradigmas en relación con el coaching.  Lo hice yo, lo hizo mi coachee, lo hacían mis maestros ontólogos al declarar que era sólo en el espacio de la conciencia del ser en el que se producen los cambios; lo harían todos los demás maestros que tuve con sus propios paradigmas.</p>
<p style="text-align: justify;">Unos meses después, nuestro grupo hizo alianzas con una empresa norteamericana dedicada a la consultoría y al desarrollo organizacional.  En formación con ellos, observé otra concepción del coaching.  Altamente dirigido a los resultados, con feedback asociados al desempeño, con una activa participación del coach sobre los aspectos útiles para el coachee y con diseños muy acabados de planes de acción.   En mis prácticas descubrí herramientas, preguntas, actividades y reflexiones que le permitían al coachee hacer una profunda mirada a su situación actual y rápidamente dibujar unas expectativas de futuro en término de acciones posibles, alcanzables y por objetivos concretos.</p>
<p style="text-align: justify;">Una vez en España, y con la misma intención de ampliar mis posibilidades de observarme y observar a mis clientes, me formé dentro de la tendencia predominante en Europa.  Quizás el más poderoso de sus planteamientos es que el coach ha de ser consciente de que el  coachee es absolutamente responsable del proceso de coaching (paradigma que puede confundirse con la expresión “el coach no tiene agenda”).  Incorpore preguntas dirigidas especialmente a esa responsabilidad, a permitirle al coachee descubrir sus propias líneas de pensamientos (limitadoras o no) que lo llevaran a obtener la situación que desea crear.  En esta ocasión la escucha tenia que centrarla en el futuro.  El potencial para la libertad, para la elección y la acción está ya contenida en la persona, no tiene que aprenderla; en todo caso con ayuda del coach ha de desaprender lo que le impide sentirse un ser pleno.  No es de extrañar que las preguntas y estrategias estén dirigidas a concienciar sobre el presente e impulsar la autoconfianza como un natural estado creador que pertenece a todos.</p>
<p style="text-align: justify;">En cada una de mis experiencias hubo muchos re-aprendizajes.  Destaco principalmente estas porque paradójicamente tienen un mismo hilo conductor, quizás con presencia borrosa, pero evidentes en la practica: 1) la creencia en que las personas podemos continuar aprendiendo y forzando nuestras propias barreras, 2) el futuro es un algo que podemos construir a decisión propia y 3) el coaching, independiente de su perspectiva, tiene un objetivo clave: potenciar el autoconocimiento y el cambio deliberado.</p>
<p style="text-align: justify;">Quedarnos bajo el paraguas de un solo paradigma es ceñir un mismo corsé a todos los clientes y a su vez negar la complejidad de los seres humanos, su apertura a reaccionar de manera inesperada a la increíble variedad de estímulos y variables con las que convive externa e internamente.  Nuestro reto como coaches es abrirnos en contenidos y prácticas para acceder a esos matices.  Como en el kaleidoscopio, un pequeño movimiento puede impulsar otra bella forma contenida en nosotros.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Integrando contenidos</strong><br />
Al creer que el cliente elije los estímulos para poder adentrarse en su proceso de desarrollo personal y profesional, también creo que es necesario reconocer sus múltiples canales, ya no de aprendizaje, sino de sensibilidad.  Escuchar sus objetivos y el qué y cómo entiende por la situación a cambiar, me permite a lo largo de las sesiones elegir preguntas que le invitan a: observar el observador que es, identifique los actos lingüísticos que utiliza en su discurso, enuncie un ideal de futuro, concrete acciones o le permitan ver los aspectos positivos de sus elecciones, etc. A destacar que no me refiero a la estructura de una sesión sino al contenido de ellas.</p>
<p style="text-align: justify;">A modo de ejemplo, en el caso de los coachee ejecutivos, un ejercicio de complementariedad de contenidos lo he desarrollado a partir del rol. Realizando ejercicios de feedback, levantando expectativas de desempeño y definiendo planes de acción (muy pragmático, al estilo norteamericano) + invitando permanente a observar su propia observación de las relaciones que construye dentro de la empresa, sus conversaciones, la forma en que maneja su lenguaje, sus juicios y corporalidades en situaciones claves (orientaciones ontológicas) + preguntas y ejercicios para destacar la confianza en el propio potencial para condicionar su ambiente de manera responsable y ecológica o para mantener la reflexión en el presente y el futuro ideal (orientación europea).   Estoy segura de que algunos coaches se sentirán identificados con el ejemplo.  Aunque se menciona de manera genérica, los contenidos complementarios corresponden a un ejercicio ecléctico, armónico y sensibilizado por las aportaciones de las 3 escuelas mencionadas.  Para sentirnos en libertad y certeza profesional es necesario tener en cuenta los orígenes de tales elecciones.</p>
<p>Autor: <strong>Marcela Khan</strong><br />
Coach Personal y Ejecutivo. Directora de Kaleidoscopio Humano. Representante en España de Human Perspective International.</p>
<p>Articulo publicado en <strong>Coaching magazine Nº4</strong></p>
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		<item>
		<title>El espíritu del Coaching</title>
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		<pubDate>Mon, 19 Dec 2005 10:35:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Redaccion</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Alma del Coaching]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Cuál es el alma del coaching? ¿Qué es lo que hace que funcione? ¿Cómo podemos acceder con él a resultados espectaculares?
Angel Luis Sánchez Martín

Coaching ontológico, coaching sistémico, coaching de línea estadounidense, coaching inglés, coaching transformacional, coaching espiritual,&#8230; Cada corriente, cada escuela e incluso cada coach da respuestas diferentes y a la vez similares a esas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong>¿Cuál es el alma del coaching? ¿Qué es lo que hace que funcione? ¿Cómo podemos acceder con él a resultados espectaculares?</strong></em></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Angel Luis Sánchez Martín</strong></p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Coaching ontológico, coaching sistémico, coaching de línea estadounidense, coaching inglés, coaching transformacional, coaching espiritual,&#8230; Cada corriente, cada escuela e incluso cada coach da respuestas diferentes y a la vez similares a esas preguntas.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Algunos profesionales opinan que el secreto del éxito es que el coaching nos lleva a tomar acción. Es posible que llevemos años bloqueados, sin mover un dedo por nuestro objetivo deseado, considerándolo imposible o desconfiando de nuestra capacidad. El coach, tras asegurarse de qué es lo que realmente quieres, te instará a que vayas dando pequeños pasos que irán construyendo una senda hacia lo que deseas conseguir.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Otros otorgan el papel decisivo a la toma de conciencia y  centran primero su mayor esfuerzo en mostrarnos nuestra forma de percibir e interpretar la realidad, para después apuntar con el foco de luz consciente a  nuestros puntos ciegos y problemáticos. Siempre con preguntas, nos ayudan a  observar desde nuevas perspectivas para pensar diferente. En definitiva, el objetivo es facilitar al cliente el pensamiento de lo no pensado anteriormente para así desarrollar nuevas opciones más efectivas que posibiliten el logro de los objetivos buscados.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Una tercera línea de respuestas enfatiza como clave el generar responsabilidad y compromiso. Partiendo siempre de la confianza en el potencial interno de cada ser humano, el coaching entrena, desarrolla y optimiza los recursos del cliente o bien promueve que él mismo genere los que necesita de modo que en todo momento sea capaz de alcanzar sus objetivos y sea consciente de que todo resultado depende de sus intenciones, elecciones y acciones.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Hay otros coaches consultados para los cuales el verdadero alma del coaching se encuentra en la sinergia originada en la tan especial relación coach-cliente. En crear un espacio donde el respeto total, la escucha, la empatía y la entrega del coach en busca del bien de su cliente permiten un contexto de libre expresión que abre las puertas a la creatividad y al florecer del inmenso potencial y fuerza que todos llevamos dentro.<br />
Por último, y sin pretender ser exhaustivo, algunos otros consideran como lo más crucial el lenguaje, como generador de realidad que es, habilidades como el control inteligente de las emociones, o  aprender a aprender.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Soy un convencido de la trascendencia de todos esos puntos enumerados, no obstante deseo añadir uno más, a mi juicio imprescindible, que es la pasión.<br />
La sabiduría popular anuncia que para hacer cualquier cosa es necesario querer, saber y poder. Dicen que “querer es poder” y quizá sea discutible,  pero lo que sí parece cierto es que de poco sirve saber y poder si no se quiere hacer algo. Las anteriores respuestas se enfocan en las dos primeras pero nada dicen del motor que nos hace “querer”.</p>
<p style="text-align: justify;">La pasión es la principal respuesta a las preguntas del comienzo del artículo.<br />
El coaching busca la consecución de metas y objetivos decididos y elegidos por el cliente. Y me pregunto: ¿Qué estado de ánimo nos lleva a pasar horas y horas absortos en algo, día tras día en pos de nuestra meta? ¿Qué nos mueve y puede hacer que crucemos el país o el mundo entero para encontrarnos con alguien? ¿Qué consigue que no escatimemos esfuerzos, que nos sobrepongamos a las dificultades y que nos levantemos una y otra vez, cuando cometemos un error o fracasamos?</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">No importa cual sea el objeto de la pasión, las opciones son infinitas: bien puede ser pasión por el automovilismo, por nuestro trabajo, por el arte, por una mujer u hombre,  por superarnos a nosotros mismos o a otros, y un sinfín más de posibilidades.<br />
El apasionado toma acción, se entrega, hace lo que sea necesario, se siente capaz de todo, busca y encuentra los recursos para salvar los obstáculos, persigue hasta la extenuación su meta.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">La pasión también nos acaba haciendo expertos; pueden fijarse en un niño con su videojuego favorito.<br />
Por todo ello, la pasión casi se constituye en una garantía del resultado. No solo eso; lo más importante es que da  sentido a nuestra vida. Y tener algo que nos apasione es un antídoto automedicado (sin receta pero en este caso eficaz) contra la depresión y la infelicidad.</p>
<p style="text-align: justify;">La felicidad es un sentimiento de satisfacción, complaciente de sí mismo, que no nos suele llevar a la acción ni a un objetivo.  Frente a la pasividad de la felicidad, la pasión nos mueve a actuar y hacia la meta. Por eso es aliada natural del coaching.<br />
¿Quién consigue resultados extraordinarios, el feliz o el apasionado? ¿Habrían conseguido Einstein, Mozart, Edison sus éxitos si no les apasionara lo que hacían?   ¿Fue la madre Teresa de Calcuta feliz? ¿Fue apasionada? Seguro que sí, y ello la ayudó a conseguir su gran obra.<br />
En mi experiencia, es el ingrediente secreto y diferenciador que distingue las personas que apenas han mejorado o incluso se han estancado, de las que han logrado resultados sorprendentes o por encima de sus expectativas.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Pasión por algo, por alguien, o por la propia vida, aquí y ahora.</p>
<p style="text-align: justify;">Por todo ello, con mis clientes yo hago un “coaching de la pasión”. Antes que nada, es fundamental que yo mismo me reconecte con lo que más me apasiona: ser coach. Después, mi ocupación  fundamental en la primera o primeras sesiones es encontrar la suya, redescubrirla, reconectar al cliente con lo que le apasiona y partiendo de ahí, alinear sus metas con ella para que progresen juntas.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">La pasión pone la energía y la fuerza para avanzar, mientras que el coaching afina la efectividad de ese impulso y nos ayuda a encontrar las metas idóneas, de modo que con ellas como directrices y la pasión como motor, nuestra voluntad se hace fuerte y nuestras emociones inteligentes.<br />
Con ella de por medio, todo es posible.</p>
<p>Autor: <strong>Angel Luis Sánchez Martín</strong><br />
Master en Coaching Personal, Ejecutivo y Empresarial (reconocido por la ASESCO). Master en PNL. Profesor en varios masters.</p>
<p>Articulo publicado en <strong>Coaching Magazine Nº 1</strong></p>
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