Aplicar un esquema de Planificación Estratégica a la propia vida es mucho más apropiado y sencillo de lo que a priori puede parecer, pues aunque signifique la dedicación de un tiempo adicional a su realización y seguimiento, los beneficios posteriores en términos de claridad, tranquilidad, y alineación de la energía, nos permitirán obtener los resultados que nos propongamos con mucho menos esfuerzo, confusión y estrés, y por otro lado, si muchos de nosotros aplicamos habitualmente herramientas de gestión en nuestro trabajo con resultados parciales, dudosos, incluso buenos, ¿por qué no aplicarlas a la empresa más importante que es nuestra vida?
El mercado global nos sobresalta continuamente y la velocidad nos arrastra en nuestra vida. Conciliar vida profesional y familiar y controlar nuestro tiempo y trabajo para que ese ritmo no nos arrolle, es un enorme reto. Necesitamos herramientas para aumentar nuestra productividad y llegar al “trabajo inteligente” es decir, aquel que nos permite satisfacer nuestras necesidades de proyección social y económica y atender a las de tipo emocional y afectivo con la misma dedicación y resultados. Dicho así suena sensato y casi fácil, pero en la realidad, ¿quién puede decir que obtiene satisfacción en sus expectativas de proyección personales y laborales por igual?
Controlar nuestra vida, especialmente el ritmo de trabajo que deben afrontar quienes ocupan posiciones de responsabilidad, es uno de los principales desafíos. La presión creciente, debido al mercado global y a los cambios vertiginosos que se suceden a la hora de gestionar, propicia que muchas personas alcancen niveles de producción superiores; pero para muchas de ellas resulta un escenario muy nocivo para la armonía entre la vida profesional, personal y familiar.
Autor: Raquel Casero
Publicado en: Coaching Magazine Nº6
Accede al dossier completo a través de nuestra tienda Online >>


Planificación transpersonal estratégica






















