A lo largo de los últimos 20 años, se ha invertido mucho tiempo y dinero en la mejora de la productividad y la efectividad empresariales, pero sin grandes resultados. La calidad del clima laboral en España sigue a la cola de Europa. Según la consultora Hay Group, la mayoría de las empresas no son capaces de motivar a su gente. En la actualidad, el 73% de los empleados se sienten frustrados en su empresa; el 53% cree que la empresa no valora sus capacidades, y el 49% no ve expectativas de desarrollo profesional en su organización.
Allard de Jong
También sabemos que más calidad laboral es igual a más rentabilidad. Un empleado que tiene ilusión por su trabajo aporta más valor. David Maister (2001) analizó en su libro “Practice what you preach”, los datos de 139 oficinas de 29 empresas de prestación de servicios de 15 países y en 15 sectores diferentes. Maister encontró una prueba convincente: un aumento del 10% en la ilusión por el trabajo de los empleados, incrementaba en un 10-15% la satisfacción de los clientes, lo que implicaba ¡un aumento de los beneficios financieros en un 42%!
Así el coaching aparece como una necesidad económica, una competencia directiva de primer orden. Porque gracias a ello, el equipo directivo puede contribuir directamente a un aumento de la calidad laboral. Según el Gallup Institute, la mejora de los resultados empresariales y el desarrollo de los empleados pueden ir de la mano siempre y cuando los directivos sepan crear un ambiente en el que se presta atención a los empleados y en el que éstos pueden desarrollarse óptimamente y contribuir a los resultados de la empresa – es decir cuando los directivos sepan liderar como “directivo coach”.
El “directivo coach” es superior jerárquico y coach de sus colaboradores. En este sentido posee un doble rol: se enfoca en los resultados a corto plazo y al mismo tiempo acompaña a su equipo humano, fomentando su desarrollo profesional. La verdadera riqueza de esta practica del coaching para el directivo es que le permite liderar de manera real, comunicarse de forma más abierta y confiada, sacar todo el potencial de sus equipos, reducir conflictos. Es decir, le permite obtener el máximo retorno sobre su inversión en capital humano.
En conclusión: más que nunca, se les presiona a los directivos de hoy para obtener resultados de sus equipos. A menudo, su evaluación y su promoción se basan en el conocimiento técnico del que disponen para cumplir con sus tareas, pero no siempre dominan las habilidades de liderazgo requeridas. Nuestra experiencia nos indica que los directivos formados en las habilidades fundamentales del coaching obtienen resultados superiores. Sus colaboradores trabajan más, mejor, y añaden valor a la organización de maneras adicionales. Las empresas que han sabido implementar una cultura basada en el coaching nos informan que han reducido la rotación de su personal, han aumentado su productividad y han logrado más felicidad y satisfacción en el lugar de trabajo.
Autor: Allard de Jong
Director de Estudios en CoachVille Spain.com. Tiene un Masters en Estudios de Comunicación, una Licenciatura en Administración de Empresas e innumerables horas como formador de Coaches.
Articulo publicado en Coaching Magazine Nº 1


























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