La vida es maravillosa… excepto cuando no lo es.
Si bien puede serlo si abrimos los ojos y nos dedicamos a observar la belleza que vive en cada momento fugaz que nunca más volverá excepto que lo absorbamos con todas y cada una de nuestras células.
Nos han enseñado a echar de menos lo que no tenemos en vez de dar gracias por lo que tenemos.
Nos han inculcado el catalogar los resultados no deseados como fracasos. Nos empujan en pos de un consumismo material que nos aliena el sentido en vez de apoyarnos en ser consumidores conscientes y sensatos, es decir, que sepamos ajustar nuestras compras a nuestras necesidades y no viceversa.
Nos insisten hasta la saciedad en la idea de que estar solo es sinónimo de fracaso, de no valer, de no merecer la pena.
Nos venden la idea de que ser uno mismo es muy peligroso para la salud emocional, ya que si mostramos quiénes somos seremos presa fácil de todos esos que nos querrán manipular al ver la puerta de la autenticidad abierta. Por consiguiente, autenticidad es sinónimo de vulnerabilidad. ¡Mentira! Ser uno mismo es lo mejor que uno puede hacer por sí mismo.
¿Por qué no nos enseñan a soñar, a creer en nuestros sueños, a confiar en nuestras capacidades y en potenciar nuestros talentos?
¿Por qué?
Autor: Rosetta Forner
Publicado en: Coaching Magazine 05
Accede al artículo completo a través de nuestra tienda Online >>


La magia está en todas partes






















