El coaching se enriquece de diferentes enfoques, filosofías, perspectivas, actividades y profesiones. La filosofía griega, el budismo, el existencialismo, la psicología humanista, el PNL y ahora el Feng Shui, como sabiduría oriental, parte de una visión global de la persona. Y es en este punto donde hay notables coincidencias con la filosofía del coaching.
Javier Carril
El coaching es como una esponja. Al apretarlo con las manos, sale abundante agua; es decir, su aplicación se va extendiendo a numerosos ámbitos o áreas, aportándoles increíbles beneficios. Igualmente, es una esponja porque absorbe con enorme facilidad las aportaciones que pueda recibir de otras disciplinas o actividades, como el Feng Shui.
El coaching se enriquece cada día de diferentes enfoques, filosofías, perspectivas, actividades y profesiones. La filosofía griega, el budismo, el existencialismo, la psicología humanista, el PNL…y ahora el Feng Shui, un fascinante arte milenario chino que cada vez toma más fuerza en Occidente.
El Feng Shui surgió hace siglos como un modo de ubicar los objetos externos que conforman nuestro entorno, y la influencia que esto suponía para nuestra vida. No sólo se trataba de definir el lugar y terreno ideal para construir la vivienda, sino cómo ubicar y con qué objetos el interior de la propia vivienda, así como la orientación de la misma casa. El equilibrio exterior influiría sorprendentemente en el equilibrio interior de las personas de esa casa. Todo envuelto en la energía que denominan chi. El chi, desde el punto de vista oriental, puede ser negativo o positivo, y está presente en todo lo que nos rodea. Si vamos caminando por un campo lleno de árboles, piedras, tierra y montañas, todos estos elementos de la naturaleza están interactuando con nosotros, no son pasivos, están descargando sobre nosotros un chi positivo, que nos da energía. Igualmente, según el Feng Shui, la ciudad y su contaminación, sus grandes edificios y su ruido descargan sobre nosotros chi negativo. Desde luego, es novedoso para una mentalidad occidental pensar que un ladrillo pueda tener vida propia y que interactúa con uno mismo. Nos cuesta incluso pensar que un árbol está relacionándose con nosotros de forma activa y que nos está proporcionando chi positivo. Pero es así. Esto cada vez está más de actualidad con la teoría del pensamiento sistémico y éste en el mundo del coaching. Y si no, pensemos en los días en que pasamos encerrados en casa sin salir, y cómo nos encontramos al final del día. Está claro que nos sentimos más apagados, nos falta el aire. Incluso viviendo en la ciudad, salir a la calle un día lluvioso y frío nos proporciona entrar en contacto, por lo menos, con dos de los cinco elementos fundamentales, el viento y el agua. Y esto nos genera energía positiva.
El Feng Shui se ha introducido durante los últimos años en las casas, en las oficinas, para repartir su sabiduría. Cada vez hay más publicaciones, libros, páginas web dedicadas en exclusiva al Feng Shui en Occidente. En las viviendas, un consejero de Feng Shui hará una revisión de todas las habitaciones y detectará inmediatamente dónde hay evasiones de energía, dónde la energía se estanca, por dónde entra generosamente para aprovecharla, qué elementos bloquean ese chi positivo y qué elementos proporcionan el chi negativo. El consejero dará unas recomendaciones, la mayoría de las ocasiones muy sencillas, de recolocación de mobiliario, o sugerirá la posibilidad de eliminar elementos que provoquen chi negativo, como muebles rotos o desequilibrados, tapar vistas deprimentes o tristes por alguna ventana o limpiar el exceso de mobiliario y poco espacio para vivir de forma equilibrada y placentera. Una vez el cliente haya reflejado las sugerencias del consejero de Feng Shui, debe mantenerlas durante un mínimo de un mes, para que esto pueda surtir efecto en su vida. Este efecto o beneficios serán una mayor calidad de vida y bienestar personal, prosperidad económica, mejora de las relaciones, progreso y promoción profesional, y mayor equilibrio en la vida, entre otros muchos. Pero el Feng Shui no es sólo esto. El Feng Shui, como sabiduría oriental, parte de una visión global de la persona. Y es en este punto donde hay notables coincidencias con la filosofía del coaching.
El coaching, igual que el Feng Shui, se basa en la creación de un soporte sólido y estable como inicio de un crecimiento personal o profesional. No podemos pretender que cambiar la mesa de lugar dentro de tu despacho te va a proporcionar más calidad de vida y más clientes en tu negocio, si estás desatendiendo otras áreas fundamentales de tu vida, como la salud, la dieta o el ejercicio físico o el cuidado de tus relaciones personales. Para contar con los servicios de un consejero de esta disciplina, y poder practicar y disfrutar de su incontestable magia, antes debemos haber equilibrado otras áreas de nuestra vida. Aquí es donde el coaching puede desplegar su eficacia y beneficios. El coaching permite analizar y mejorar esas áreas vitales o profesionales, establecer una base sólida desde la cual lanzarse hacia los objetivos o metas. Y solo entonces el Feng Shui será una disciplina complementaria que logrará una efectividad maravillosa.
Cuando a un cliente mío le sugerí que para lograr su objetivo de pesar 12 kg menos, sería muy útil limpiar y ordenar todos los armarios de su casa, me miró como si fuera un marciano. Se lo tomó a risa, pero yo insistí. Le expliqué que si una persona desea una vida nueva, un aspecto físico nuevo, debe actuar coherentemente con todo lo que le rodea. Si desea desembarazarse de sus kilos de más, debe desembarazarse previamente de sus muebles viejos, rotos, de los que no le gustan, de la ropa vieja y que no se pone ya, que ocupa un espacio precioso en su armario, debe desprenderse de papeles antiguos que ya no le sirvan, de objetos inútiles que no le aporten nada positivo. Se trata sencillamente de que los objetivos y los deseos de un cliente sean coherentes con todo lo que le rodea, en su casa, en su oficina, en la ciudad donde vive…
A otro cliente le devoraban las carpetas, los archivos y papeles en su puesto de trabajo. No tenía espacio, era realmente agobiante, pero se había acostumbrado a esta situación, y no le producía malestar…aparentemente. Si queremos tener espacio para nuevas relaciones, nuevas oportunidades de negocio, nuevas experiencias, debemos vaciar nuestro espacio actual de lo viejo, roto o inútil. Y esto incluye a las personas, es decir, relaciones que no nos aporten nada positivo o que se mantienen sólo por inercia. Todo esto forma parte de la visión global del Feng Shui, que contempla la vida de una persona como un todo, y dentro de este todo, una parte es la reubicación de los elementos físicos externos de una vivienda o una oficina.
Alguna de las recomendaciones más extendidas del Feng Shui son, por ejemplo, no colocar el elemento central de una habitación en la línea que va desde la puerta hasta la ventana, ya que este elemento bloquearía el chi que entra por la ventana, y quedaría estancado. Por ejemplo, colocar una mesa de escritorio en esa línea es un error bastante habitual en las oficinas o en las casas. Otra sugerencia es la utilización de las imágenes, en coherencia siempre con tu objetivo. Si deseas un periodo de tranquilidad y estabilidad, un cuadro de una montaña o un paisaje marino tranquilo frente a tu puesto de trabajo reforzará ese deseo. También podríamos hablar extensamente del estrés electromagnético, tan importante en nuestras casas, donde convivimos con numerosos aparatos que desprenden ondas electromagnéticas que nos afectan (igual que una piedra, también un microondas interactúa con nosotros, con su chi). Podríamos continuar con otras muchísimas recomendaciones o normas del Feng Shui, pero no haríamos justicia a la profundidad y magia de este arte milenario que cada vez está adquiriendo mayor protagonismo en nuestra sociedad.
Como conclusión, el coaching, con esa cualidad tan particular de las esponjas de absorber todo lo bueno de diferentes y diversas disciplinas, debe tener presente el Feng Shui como un arte que puede lograr beneficios sorprendentes e increíbles en los clientes, y que el crecimiento personal y el autoconocimiento nunca estará completo si no tenemos en cuenta las muchas vías que explora el Feng Shui. En el fondo, porque ambas disciplinas comparten mucho, pueden considerarse muy cercanas. Ambas buscan, a veces de forma diferente y otras de forma común, el desarrollo personal y plenitud de la persona, en todos los ámbitos de su vida.
Autor: Javier Carril
Coach personal y empresarial. Formado por el Instituto Internacional OlaCoach.
Articulo publicado en Coaching Magazine Nº6


























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