Entrevista a Elena Porté, consultora y experta en coaching

JULIO 2009 MÓN EMPRESARIAL
Líder de opinión / ESTILS DE VIDA (Estilos de Vida)

“Hay que descubrir que las persones podemos ser muy felices trabajando”

Elena Porté

Elena Porté destaca que el coaching necesita implicación, voluntariedad y compromiso. / CEDIDA

Ya hace más de cinco años que Elena Porté se dedica al coaching, proceso por el que se acompaña a la persona en la asunción de los objetivos que se ha marcado. En definitiva, ayuda a que el cliente se independice, se fortalezca y funcione solo.

RAQUEL CORREA

¿Qué es el coaching?
El coaching es una relación de acompañamiento entre dos partes, entre dos expertos: el coach es experto en aprendizaje, en desarrollo de persones y el directivo es experto en su propia realidad de empresa.

El coaching, pues, ¿va dirigido únicamente a cargos directivos?
De hecho, hay muchos tipos de receptores: directivos, cargos medios o grupos de persones y hay muchos tipos de coaching: empresarial, de vida… y siempre con el foco puesto en producir unos objetivos deseados. Una de las tareas del coach es acompañar a definir qué desea conseguir la otra parte, el coachee y a que éste diseñe como pasar de su situación actual a la situación deseada.

Así que alguien puede recurrir a un coach cuando no tiene clara su visión de futuro…
A veces, esta visión está definida y otras veces no lo está. En ocasiones, el equipo sabe qué quiere pero no sabe cómo conseguirlo. Y es que una de las tareas principales en un proceso de coaching es tomar consciencia de las dificultades para generar nuevas interpretaciones y potenciar habilidades que nos permitan desarrollar mejor nuestro trabajo. Frecuentemente, las personas nos bloqueamos porque no vemos aquello que nos atrapa o porque miramos la situación de una sola forma.

Y si cambiamos el punto de vista…
Aquello deja de ser un problema. En todo proceso, hay una tensión entre unas fuerzas que nos impulsan a cambiar y otras fuerzas que nos retienen y nos motivan a quedarnos igual. Si yo me digo “No podré hacerlo”, se genera de manera automática una sensación negativa, un nudo en el estómago. Creencias limitantes, grandes ‘mentiras’ que desde pequeño me he creído y llegado a la edad adulta, soy presidente de una compañía y todavía tengo que desarrollar mi autoestima.

¿Y qué hay que hacer?
A partir de aquí, entraríamos en un proceso de repetición, ya que todo hábito se integra, en el aprendizaje adulto, por la repetición del comportamiento. No podemos cambiar sin llevar a cabo acciones distintas de manera continuada hasta que lleguen a formar parte integrante de nosotros mismos.

Todo esto suena bastante a lo que diría un psicólogo… ¿qué os diferencia?
La diferencia sustancial entre un coach y un psicólogo, es que la dirección del proceso lo marca el cliente y se trabaja por la consecución de los objetivos de éste. No es el coach quien decide qué se trabajará, sino el coachee en relación a una situación concreta que le supone un problema o bien a una meta que desea, pero que no cree poder alcanzar solo. Lo que hace el coach pues, es acompañar para hacer realidad resultados y objetivos. Por otra parte, un coach tampoco es un solucionador de problemas que sería más la figura de un consultor. Un coach apoya y conduce en el camino, mientras que es el propio cliente quien disuelve los problemas.

¿Es un proceso con un tiempo determinado que empieza y acaba?
El coaching genera independencia y ayuda a que la otra parte se fortalezca y funcione sola, así que se establece un plan de actuación con un número de sesiones determinado, unas 10 o 12 en un proceso de coaching ejecutivo. Una vez alcanzados los objetivos, se considera finalizado. El coaching necesita implicación, voluntariedad y compromiso, si bien es muy eficiente como metodología, teniendo en cuenta el número de horas invertidas por el beneficio obtenido.

¿Cuáles son las aplicaciones del coaching en la empresa?
La comunicación es clave. Y por comunicación se entiende una manera de relacionar-se  transparente. Tanto si se trata de problemas como de proyectos ilusionantes, es importante que los equipos de trabajo se comuniquen abiertamente. Un proceso de fusión o absorción de empresas, por poner un ejemplo de actualidad, va acompañado de mucho sufrimiento por parte de las plantillas, ya que las personas no se conocen y hay desconfianza, miedo e inseguridad.
En este proceso un coach puede propiciar que se restablezca la confianza que habría de existir por defecto y que se resuelvan malentendidos generados por la no comunicación.

¿El coaching es sólo para grandes empresas?
Esto es un tópico… Precisamente porque la empresa pequeña y mediana es ágil y adaptable, el impacto de un cambio de liderazgo y de cultura, puede generar un gran retorno en un tiempo corto.
Puede que yo sea uno de los mejores técnicos y mi empresa me premie con un cargo de director de departamento, sin embargo yo eso no lo he hecho nunca y necesito aprender a conducir a un grupo de personas. Por otra parte, también a directores consolidados en ese rol les puede ir bien un acompañamiento de coaching para reforzar su estilo directivo y conseguir que la gente funcione más motivada y de manera más efectiva.

Lo importante es lo que pasa con las persones…
Sí, y ello nos lleva a hablar de emociones. Las emociones no son más que predisposiciones para la acción: según se sienta el equipo globalmente, tendrá ganas de hacer unas cosas u otras. Cuando estoy, por ejemplo, en un estado de ánimo de resentimiento, no tendré ganas de relacionarme con la persona con quien he tenido diferencias hasta que no mantengamos una conversación liberadora.  Entonces y sólo entonces, ya podremos coordinarnos y alcanzar los resultados esperados. Otro ejemplo, en estos tiempos en que se habla tanto de innovación; la clave para que ésta encuentre su espacio y pueda florecer, es un entorno de confianza. Y la confianza, no es más que un estado de ánimo que el coaching puede ayudar a crear en una empresa.

¿Así que un coach trabaja con emociones?
Yo apuesto por un coaching holístico, de reconexión de las persones con nuestra propia esencia espiritual y ello es válido para todos los ámbitos. Considero que no hay una parte profesional, una personal y en otro orden de clasificación, una mental, una corporal, otra emocional que funcionen de forma independiente. La persona son muchos niveles íntimamente relacionados entre sí y la auténtica transformación hacia el éxito, se produce cuando trabajamos en todos esos niveles y los alineamos e integramos.

Una transformación que afecta a la empresa pero también al coachee…
Si antes hablábamos de estados internos como la confianza, la autoestima y la autonomía que el coachee ve expandidas al final del proceso, también tenemos que hablar de sueño: qué quiero de verdad en la empresa. Pero no qué quieren los demás, qué quiero yo. Una empresa de éxito, propicia que su gente esté contenta y de ese modo, incrementa la calidad de su servicio. Hay que descubrir que las personas podemos ser muy felices trabajando. Si mi trabajo me permite desarrollarme y sentirme orgulloso de mi contribución, dará sentido a mi vida.

1 Respuesta para “Entrevista a Elena Porté, consultora y experta en coaching”

  1. sergi dice:

    Estoy totalmente de acuerdo con Elena: “Yo apuesto por un coaching holístico, de reconexión de las persones con nuestra propia esencia espiritual”. El coach suplanta hoy la figura ancestral del “Maestro” o “Guru” que ayuda al discípulo a encontrar su propia luz. Sin embargo para que el Coach esté a la altura de los antiguos Maestros, el coach debe ser una persona íntegra, centrada y en contacto con su Alma. Sin esa conexión interna el coach no puede Ayudar (en mayúscula) al cliente. En coachingbarcelona.cat tenemos en cuenta esta conexión espiritual pues creemos que sólo puede dar quien tiene para dar.

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