El Coaching no es asesoría

Una de las escuelas del Coaching es la Ontológica, una quizás de las que más importancia dan a replantearse el sentido del ser humano y su significado, y la gran importancia del lenguaje, tomando su nombre del “lenguaje Ontológico”.

Pablo Álvarez Lillo

Si bien, en todas las escuelas del Coaching, en toda la disciplina del Coaching puro lo importante es la persona, el centro ha de ser la persona, el ser humano. Todas, así mismo, reconocen la importancia del lenguaje, la base conversacional del Coaching y la potencia de la reformulación y las preguntas.
Todas reconocen la fuerza de las palabras y el poder de los pensamientos. Así como todas reconocen lo trascendental de nuestras creencias, juicios y prejuicios, tanto limitantes como también impulsores. Y por último, nadie puede negar lo más trascendental del Coaching: tomar conciencia y responsabilidad, que nos lleven a un transformador crecimiento “libres”.

Tomar conciencia de todo esto, tomar conciencia de nuestra realidad y de las múltiples realidades que conviven, útiles realidades que conviven. Además tomar responsabilidad sobre nosotros mismos, nuestra libertad y capacidad de acción, nuestros actos, realidades y alternativas que nos permitan crecer, mejorar y alcanzar nuevos y elevados objetivos, facilitándoles a los demás el mismo camino.

Como Coaches invito pues a que todos tomemos conciencia de ello, sabiendo que ninguno somos perfectos y todos tenemos siempre algo nuevo que aprender y mucho que poder mejorar, yo el primero, pero sabiendo también nuestro gran potencial y nuestra capacidad de mejora. Pero sobre todo invito a todos a tomar conciencia de nuestra responsabilidad como Coaches para difundir y dar a conocer el Coaching puro desde su esencia, evitando confusiones.

Tomemos pues conciencia y responsabilidad e intentemos cuidar nuestro lenguaje, sabiendo la fuerza que tienen las palabras y la responsabilidad que tenemos de divulgar el Coaching como realmente lo que es y no generando imágenes equivocadas.

Les suena:
1. “Me comportaré de manera que honre el coaching como profesión y me abstendré de realizar cualquier acto que pueda perjudicar la comprensión o el reconocimiento del coaching como tal”.
3. “Me aseguraré que mi cliente entiende la naturaleza del coaching, así como las cláusulas del acuerdo de coaching existente entre nosotros”.
4. “No daré intencionadamente ideas equivocadas ni crearé falsas expectativas sobre los resultados que mi cliente pueda observar a través del proceso de coaching o a través de mis servicios como coach”.

Son 3 de cuatro de los varios compromisos que adquirimos como Coaches y que propone la ICF.

Pues bien, actualmente sigue habiendo mucha confusión sobre lo que es Coaching entre particulares y empresas y en nuestra mano está intentar que esta situación mejore y hacer saltar las alarmas cuándo veamos que, quizás involuntariamente, se puede dar pie a esa confusión.

El otro día un amigo mío que sabe mi interés por el Coaching y mi vinculación con este mundo (uno de mis mejores y más íntimos amigos desde la infancia, sea dicho de paso) me hacía llegar un artículo de prensa económica dónde el titular afirmaba:

“El “Coaching”, asesoramiento personalizado al empresario
Asesorar según el diccionario de la Real Academia de la Lengua es: “Dar consejo o parecer”.
Pues bien, soy consciente de lo difícil que es a veces utilizar el lenguaje, expresar nuestras ideas, contar lo que es Coaching y lo que hacemos sin poder utilizar términos aparentemente inocentes pero que pueden alimentar lo que no es. Soy consciente de los errores que yo mismo cometo habitualmente en la utilización del lenguaje, tanto escrito como oral.

Pero si hay algo que el coaching no es, precisamente es aconsejar.

El Coaching no es formación tradicional, no es consultoría tradicional, no es mentoring y por supuesto “NO ES ACONSEJAR”.

Podemos ser consultores, asesores y coaches en nuestra vida o en nuestra profesión, pero no podemos ejercer simultáneamente de dichos papeles a la vez en un mismo instante, en un mismo proceso, en una misma sesión, y no debemos confundir ni mezclar los diferentes papeles o tareas ni mucho menos confundir al mercado, a nuestros clientes o a todos aquellos que ejercen o quieren ejercer o conocer el Coaching, ya hablemos de Coaching personal o profesional.

Y muy especialmente, debemos dejar bien claro que gorro tenemos en cada momento.

Podemos dar consejos a nuestros amigos, pero han de saber que eso no es coaching. Podemos hacer consultoría a nuestros clientes si somos consultores y estamos capacitados para ello, pero hemos de reconocer y han de saber que eso no es Coaching. Podemos educar a nuestros hijos o enseñar y dar formación a quien nos lo pida, si estamos capacitados para ello, pero eso no es Coaching. Podemos tutorar, o ser mentores de nuestros colaboradores, pero eso no es Coaching. Podemos dirigir nuestros equipos pero eso no es Coaching.

Podemos usar técnicas y espíritu de Coaching en todos esos procesos, eso sí, y seguramente les otorgará gran valor añadido, pero eso no será realmente Coaching “puro”.

El Coaching No es aconsejar, no es asesorar
Una frase bien conocida por todos y que compensaba el titular del artículo es “Lo mejor que puedes hacer por los demás no es enseñarles tus riquezas sino hacerles ver la suya”… y eso si empieza a acercarse más a lo que es el coaching, pero especialmente y casi únicamente si eres capaz de acompañarle en su autodescubrimiento y más que enseñarle sus riquezas consigues que sea él el quien las descubra… eso empieza a ser Coaching.

Soy el primero en seguir los pasos de nuestro bien recordado Sócrates y reconocer que sólo sé que no sé nada, o lo que es lo mismo, que me queda mucho por aprender. Desde aquí pido vuestro apoyo para que en vuestra actividad profesional, en vuestra vida cotidiana intentéis con migo tomar conciencia y responsabilidad y divulguemos juntos lo que es realmente Coaching y lo diferenciemos de lo que no es, en cada momento, en nuestro que hacer diario y nuestro que hacer laboral.

El Coaching y la consultoría, el Coaching y la Asesoría, el Coaching y la formación tradicional, el Coaching y el mentoring no son ni mucho menos incompatibles, ni tan si quiera es uno mejor o peor, todo lo contrario, son compatibles y pueden convivir. Simplemente no son lo mismo y debemos ser conscientes de ello y transmitirlo a los demás, reconociendo que es cada disciplina, cuales son sus propias bondades y que hacemos en cada momento.

Así pues por favor, e insisto, y yo el primero, cuándo hablemos de Coaching hablemos de Coaching y de lo que es, no de lo que no es. Y cuándo hagamos Coaching hagamos Coaching y no lo que no es… que también podremos hacer cuándo no hagamos Coaching.
Dicen que los habitantes de la casa de Gran Hermano, por mucha estrategia que tengan es imposible que actúen 24 horas al día durante 3 meses y yo lo comparto. Igualmente podemos hacer del coaching gran parte de nuestra vida pero no actuar “en coaching” las 24 horas.

No obstante, hablar de coaching y no de asesoría, hablar de apoyo o de facilitación y no de ayuda, hablar de acompañar y no de guiar, hablar de aprendizaje y no de enseñanza, etc.…. es un reto que desde nuestro papel de Coaching debemos lograr tanto en nuestra vida laboral como en nuestra vida cotidiana.
¿Qué es Coaching dices? ¿Y tú me lo preguntas? Coaching… eres tú.

Autor: Pablo Álvarez Lillo
Coach. Master Coaching Personal-Empresarial (Coaching Corporation). CCEE Empresariales ICADE (U. Pontificia Comillas). MBA e-Business (I E). Es Redactor Jefe de la revista Coaching Magazine.

Articulo publicado en Coaching Magazine Nº7

1 Respuesta para “El Coaching no es asesoría”

  1. [...] Coaching Personal El Coaching es Asesoría……¡NO! Hablar de coaching y no de asesoría, hablar de apoyo o de facilitación y no de ayuda, hablar de aprendizaje y no de enseñanza, etc…. Coaching… eres tú. Leer el articulo >> [...]

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