La mujer moderna supera muchos retos. El de cuidar la familia, el hogar, su trabajo, su empresa y de sus padres de edad avanzada. Se enfrenta con la frustración, la duda, la confusión y la incertidumbre. A veces parece que no puede cumplir con todo como le gustaría. Busca una vida donde poder cumplir con sus responsabilidades y los deseos de su corazón.
Gabrielle New-Seekely
Bienvenido al mundo del coaching donde nadie esta equivocado y todos tienen razón. Que raro es este mundo. Nuestras clientas se creen un poco como “Don Quijote”, invencibles, con un idealismo listas a cambiar el mundo. A veces sus imaginaciones y planes les ciega al percibir la realidad. Poco a poco se encuentran entre lo real y lo percibido (“Sancho, amigo, con la iglesia hemos topado”). Por otra parte, saben que hay algo que no les conviene. Quizás se sientan como Dorotea en “El Mago de Oz”, que andaba en busca de algo más y de repente el tornado la transporta a otro mundo. Así como “Don Quijote” y “Dorotea”, las mujeres, necesitan de alguien quien les pueda guiar. Para una mujer, sus deseos caen entre la balanza de lo que desea en su vida profesional y lo que vive en su vida familiar. La mayoría de las mujeres en busca de coaching quieren mejorar su negocio, formar su familia y dejar una contribución al mundo. Ellas se encuentran con un coach como “Dorotea” buscando al “Mago de Oz” donde todo es nuevo y a veces irreal.
Supongamos que somos Dorotea acompañada por nuestro perro “Toto” (por supuesto, las zapatillas rojas están incluidas), y nos encontramos con el “Hombre de Hojalata” en busca de un corazón, el “León Cobarde” en busca de valentía y el “Espantapájaros” en busca de un cerebro. Todos ellos, representan, las áreas más importantes de nuestras almas. Sin olvidar, claro está, al perro “Toto” que corre detrás nuestro. Nuestro amigo canino es el símbolo de nuestra independencia, nuestra energía, nuestra lealtad y a la vez nuestra individualidad. Dorotea y sus acompañantes siguen la “calle dorada” hasta que se encuentran con el “Mago de Oz” (no olvidemos que tuvieron que superar algunas brujas con malas intenciones). El Mago les enseña que todo lo que buscaban siempre estuvo allí, solo necesitaban mirar hacia adentro.
El Hombre de Hojalata en busca de su corazón, representa nuestra pasión, el entusiasmo, el ímpetu que teníamos y que ahora se encuentra bajo las responsabilidades diarias del trabajo y del hogar. Como el hombre de Hojalata, la mujer en busca de coaching se preocupa porque nota que empieza a perder el fuego de su pasión por las cosas… su corazón. El coaching al “estilo femenino” radica en comprender que una mujer ve su negocio, y a sus empleados como si fueron parte de su familia. La razón y raíz de ello, es su amor y pasión. Lo importante a tener en cuenta por un coach que trabaja con mujeres, es ayudar al cliente a reconocer que la pasión simplemente esta escondida y no perdida.
El “León Cobarde” en busca de valentía, representa nuestro miedo al logro y al fracaso. La mujer de hoy, se encuentra comprometida entre dos mundos: el de su madre y el de su hija. El mundo con su madre radica en haber comprendido que la única manera de tener éxito en su carrera era comportándose de una manera en donde todas sus características femeninas estaban “suspendidas” para que pudiera adelantarse en el mundo del trabajo que era hasta entonces conquistado por los hombres. El mundo con su hija, es uno donde no hay barreras ni compromisos. La mujer de hoy es como una fundadora de un mundo donde aprende a vivir entre el éxito de su vida profesional y su vida personal. Con cada decisión, supera su miedo para que pueda seguir en su camino. El trabajo con un coach le ayudara a distinguir entre la realidad de lo que vive con lo que desea vivir.
El “Espantapájaros” en busca de un cerebro representa nuestros pensamientos e indecisiones. El Espantapájaros, como Don Quijote, no piensa con claridad. Las mujeres que buscan equilibrio entre ser madre, mujer y empresaria, a veces les resulta difícil concentrarse en los detalles, los miedos y las inseguridades les dominan. Un coach ayudara a su cliente a averiguar quienes son las “brujas del oeste” o los “molinos de vientos” que las persiguen y amenazan con destruir sus planes y objetivos.
“Toto”, nuestro amigo fiel, que corre detrás de Dorotea sin parar, representa nuestra energía y nuestra individualidad incomparable. Y a veces, nosotras también somos sinceras con los que no siempre merecen nuestra amistad ni nuestra confianza. Es fácil dejarse llevar por las circunstancias, las inseguridades, los miedos y los deberes de la vida cotidiana hasta que se oculta el fundamento de nuestras vidas…. nuestra pasión. Como “Toto”, que no se deja olvidar, existe este deseo en nosotros, de volver a empezar y de saber a quién debemos nuestra confianza. En este conflicto entre lo que tenemos que hacer y en quien podemos confiar, comienza nuestro camino dorado que nos lleva hacia nuestro Mago del Siglo XXI.
Como nosotras, Don Quijote y Dorotea, tenían los deseos y los defectos existentes en cada una de nosotras. Y como nosotras, estaban rodeados con gente que les querían pero no poseían las mismas metas. Nuestros consejeros, nuestros familiares, y nuestros empleados pueden agobiarnos con sus necesidades y sus consejos. En la vida femenina hay una cierta “locura”, que un coach puede ayudar a iluminar con una buena dosis de realidad y un alineamiento hacia nuestra pasión. Al final de todo, Don Quijote, como los personajes en El Mago de Oz, buscaban las mismas cosas: la valentía, la inteligencia y la pasión. Querían sentirse completos. Y ser completo, sentir nuestro poder, no se encuentra en nuestras “zapatillas rojas”, sino en seguir nuestra calle dorada y permanecer conectados con lo que se vive dentro de nuestras almas. El sentirse completa es cuestión de conocernos a nosotras mismas y creer en nuestra pasión.
Entrar en el mundo del coaching es como entrar en otro mundo. Como Don Quijote, nosotras solo vemos lo que queremos ver, porque ver la verdad a veces es afrontarse con nuestra extravagancia. Pero como Dorotea y sus compañeros, si no queremos quedarnos paradas, tenemos que adelantarnos. Sabemos que hay algo más y seguramente no esta dentro de nuestra zona de confort. Pero no podemos salir errantes, necesitamos alguien a nuestro lado que nos ayude a ver nuestra realidad, y muchas veces nuestra prisa y falta de juicio. Don Quijote vio la locura de sus acciones con resentimiento al fin de su vida. Ser coach, es un poco como ser El Mago de Oz que ayuda a otros a ver qué encuentran si miran hacían sus almas. Lo que un coach hace por una mujer es guiarla hacia lo posible, que evite que llegue al final de su vida deseando que hubiera sido diferente, y vivir cada faceta de su vida con pasión.
Autor: Gabrielle New-Seekely
Es Coach en Houston, Texas. Trabaja con mujeres empresarias que lideran compañías multinacionales.
Articulo publicado en Coaching Magazine Nº2


























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