Coaching y relatos

hormigas

A veces un relato o una metáfora nos ayuda a plasmar una situación y su posible salida. El cliente será quien decida su significado y lo que va a hacer al respecto.
El relato siguiente es uno de los 40 que utilizamos en el Juego de Coaching Ariadna. Se dirige al poder del pensamiento (positivo o negativo) que modela nuestras vidas. Nuestra experiencia nos demuestra la gran utilidad de los cuentos para ahondar en las diferentes cuestiones.
Después de leer el relato, pregúntese ¿cuáles son sus hormigas? ¿qué es lo que puede hacer?.


Un día en un periódico local apareció un anunció: “Se busca exterminador de hormigas”. Hasta la casa del anunciante, llegaron como si de un desfile se tratara, numerosas personas dispuestas a fulminar la plaga, pero uno a uno todos marchaban profiriendo insultos contra el que pretendía contratarles.

Pasaron los meses, y el anuncio seguía presente en el periódico, pero ya nadie respondía a él.

El hombre desesperado modificó el texto: “Entrego mi casa a quien extermine mis hormigas”.

Al día siguiente, hacia las 12, un anciano con voz temblorosa se presentó ante él.
– “¿Qué desea buen hombre?”-
- “Vengo a eliminar sus hormigas”

El dueño de la casa se le quedó mirando, ¿cómo iba, este pobre anciano, a resolver su problema, cuando otros más jóvenes y bien preparados ni siquiera lo habían intentado?

“¿Puedo pasar?” – preguntó el anciano.
“Adelante” – respondió el joven echándose hacia un lado. Entraron en el salón y se sentaron.
- “¿Dónde se encuentran las hormigas?”
- “Ahora no se ven, solo salen de noche desfilando a mi alrededor, y no me dejan dormir”.
- “¿Alguien ha intentado hacerlas desaparecer?”
- “Nadie. Todos se han ido furiosos de aquí”
- “¿Por qué?”
- “Querían fumigar la estancia y no funcionaria, pues solo están a mi alrededor y el veneno me mataría a mí. Querían fumigar de día, pero solo salen de noche, así que cuando les decía que tendrían que pasar la noche en mi dormitorio, que es donde aparecen, se ponían furiosos y me insultaban”.

El anciano soltó una risita: “Hombre dicho así…”
- “Mire, a mi no me importa lo que piensen, solo quiero solucionar mi problema. ¿Qué puede hacer usted?”

El anciano se aclaró la voz y mientras encendía una pipa preguntó: “¿Cómo es su tamaño?”
- “Chiquito, pero a veces se juntan y parecen gigantes”
- “¿A qué hora salen?”
- “Indefinida, pero solo cuando me acuesto”
- “Y ¿meten mucho ruido?”
- “Es un murmullo constante, y aunque tape mis oídos continua, a veces parece que resuenan dentro de mi cabeza”
- “Y ¿de qué hablan?”
- “¿Hablar…? ¡¡¡Son hormigas….!!!”

El anciano impertérrito volvió a preguntar: “Ya…, pero ¿de qué hablan…?”
El hombre suspiró, cuando contó a los fumigadores que las hormigas mantenían conversaciones le tacharon de loco, y se juró no volver a decirlo a nadie, pero el anciano lo había adivinado. Se le quedó mirando antes de responder, pero él se adelantó. “Yo padecí una plaga igual y las mías hablaban siempre de dinero, como guardarlo, dónde invertirlo, dónde esconderlo… pero eso fue hace tiempo. Y las suyas ¿de qué hablan?”
– “De tristeza, soledad, vejez…”
“Entiendo… – respondió el anciano -, todo eso le machaca por la noche, y durante el día ¿en qué piensa?”
- “No tengo tiempo, trabajo en mi despacho y no salgo con nadie.
- “Y si pudiera hablar con alguien ¿de qué hablaría…?

Poco a poco entraron en conversación, hablaron de música, de viajes, de literatura y al finalizar, el anciano se despidió.
– “Mañana volveré, quizá alguna salga esta noche, pero mañana se habrán terminado”
Incrédulo el hombre cerró la puerta. No le importaba que el anciano volviera, al fin y al cabo, había disfrutado. Cuando esa noche se acostó, sus pensamientos se centraron en la conversación y sorpresivamente las hormigas las sentía lejanas y poquitas.

Tres días más con el anciano y desaparecieron definitivamente.

Entonces el anciano reclamo su precio: “Prometiste tu casa, si terminaba con la plaga, así que ahora tu casa es mía, pero si lo deseas la podemos compartir, y así nos aseguramos que nunca vuelvan a aparecer”.

Feliz de no abandonar su hogar, pregunto el joven al viejo: “¿Cómo lo has hecho?”

“Muy fácil -respondió él- les di lo único que las puede matar: Algo dulce que chupar”…

Autor: Francisco Javier Tejerina
Publicado en: Coaching Magazine 11


1 Respuesta para “Coaching y relatos”

  1. Sergi dice:

    Pienso que la metáfora y el cuento es de las 3 herramientas más poderosas que tiene un coach. Mobiliza el inconsciente del cliente y le abre a nuevas perspectivas de una forma muy poderosa.

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