Coaching y la PYME familiar española

Mi experiencia en el mundo del coaching, el haber desarrollado técnicas de coaching con los equipos en una PYME antes de saber realmente lo que era el coaching o haber oído hablar de él y mi larga experiencia en la PYME y la Empresa familiar española de más de 20 años, 12 de ellos en alta dirección y gerencia, me hacen que una ambos campos y quiera compartir con todos algunas reflexiones sobre su necesidad mutua.

Pablo Álvarez Lillo

Más del 90% de las empresas españolas son PYMEs, y la gran mayoría de ellas son de origen familiar. Muchas alcanzan gran importancia y tamaño, unidos a una solidez que las hace sobrevivir y crecer fuertes generación tras generación. La gran parte de estas, independientemente de las circunstancias coyunturales, nichos de mercado, gran experiencia de sus miembros… y un poco de suerte… siguen a delante porque se dan cuenta de la necesidad de profesionalización y de no vincular el grado familiar al derecho y responsabilidad laboral.

Posteriormente, esta ventaja se ha ido materializando y bautizando cómo los protocolos de la empresa familiar.

Sin embargo, y economías sumergidas a parte (que pudiendo tener sus puntos denunciables son un gran motor de la economía de éste país), dicen que la mayoría de las veces, el abuelo crea el negocio, el hijo lo disfruta y el nieto se lo “ventila”… aunque por desgracia son más las que no pasan íntegras ni siquiera a la segunda generación, con el drama familiar y personal que supone para el clan y para el resto de trabajadores involucrados.

Esto se debe principalmente cómo apuntábamos antes a la falta de profesionalización de los miembros de la familia y por ende de la empresa. Esta falta de profesionalidad o dependencia innecesaria, que trata de soslayarse con los protocolos familiares, se pronuncia principalmente en los aspectos que expongo a continuación.

- No respetar el campo, especialidad, experiencia, formación, conocimientos y responsabilidad de cada miembro del equipo y más si se tiene en cuenta el orden cronológico o de edades.

- No ser conscientes de que puede haber profesionales independientes que cubran los puntos débiles del “Clan” y desconfiar de todo aquel que no es de la familia, e incluso de algún miembro innovador de la misma.

- No ocuparse ni preocuparse por Las personas que acompañan a la familia en su aventura empresarial, es decir, no ocuparse ni preocuparse por una formación y política de RRHH, con la que cuidar la motivación, intereses, preocupaciones, proyectos, ideas, necesidades de formación, necesidades de conciliación, necesidades de integración, participación y crecimiento en definitiva de todos y repito “TODOS” y cada uno de los miembros de la organización (familia o no), ejerciendo sin embargo un clima de desconfianza y autoritarismo o simplemente dejadez.
Es aquí dónde encuentro que el coaching puede ser una gran herramienta para la PYME Familiar Española.

Tenemos grandes empresarios y emprendedores en nuestro país, que creo han de ser homenajeados desde éstas páginas, y tenemos una gran red de admirables PYMEs en nuestra economía; no quiero ni mucho menos pecar de espíritu crítico, ni más aún sentar cátedra. Cómo siempre, partiendo de la máxima de que eternamente hay algo nuevo que aprender y desde la mayor humildad posible, sólo quiero hacer llegar a las PYMES Familiares Españolas y de cualquier parte del mundo (principalmente de habla hispana y de carácter latino y mediterráneo, por los puntos comunes de cultura y carácter que puedan marcar su base existencial), mi opinión personal de porqué el coaching puede ayudarles, desde mi conocimiento y experiencia sobre ambos mundos: “el coaching y la empresa familiar”.

Independientemente de las peculiaridades mencionadas anteriormente y particularmente por dichas peculiaridades, quiero insistir y explicar porqué creo que el coaching puede ayudar a la empresa familiar.

Primero cómo apoyo a los directivos y miembros de la familia, a nivel grupal e individual:
- Creo que si probaran comprometerse con un proceso de coaching, podrían autodescubrir cómo cualquier coachee sus puntos fuertes y debilidades, tanto a nivel personal y profesional de cada uno de ellos, cómo en su papel en la empresa y cómo miembros de un equipo.

- Podrían ver al otro no cómo lo que ellos suponen sino cómo el potencial que puede aportar y cómo lo que puede llegar a ser.

- Aclararían sus objetivos personales y cómo organización.

- Separarían más fácilmente los intereses, problemas y procesos familiares y personales, de los intereses, problemas y procesos empresariales, aumentando el respeto personal y profesional de cada miembro y elevando su consciencia sobre sus verdaderos valores a la vez que reflexionan sobre sus prejuicios y creencias.
- Mejorarían su comunicación.

- Por la propia esencia del coaching: se focalizarían en el objetivo común organizacional, pudiendo cumplir los objetivos profesionales y personales de cada uno, focalizándose en dichos objetivos, centrándose en la persona cómo lo más importante y no ofuscándose por los problemas, quedando éstos cómo barreras al descubierto que se transformaran en metas a cubrir.

- Además les ayudaría a aplicar esas ventajas hacia el resto de miembros de la organización, que no son de la familia, viéndoles por su potencial y no por su rango o rasgo, aprovechando y consolidando sus puntos fuertes y suavizando o eliminando las debilidades… pero lo que es más importante, haciéndoles sentir integrados y motivados en el proyecto y no envueltos en una guerra de poder.

Segundo y continuando con lo anterior: cómo proceso que apoye la gestión y buena marcha de la compañía:

- Extendiendo los beneficios que un proceso de coaching puede suponer a los directivos y familia, hacia toda la organización y aprovechando el cambio que pueda surgir.

- Dirigiendo al resto de los equipos desde un punto de vista de leader coach y utilizando herramientas de coaching; permitiendo a todos los trabajadores que autoexploren, autoaprendan y se automotiven en un clima de cultivo que genere confianza e implicación, pudiendo sentirse parte del proyecto y dando posibilidades de desarrollo, que permitan tener perspectivas de crecimiento profesional y mayor responsabilidad aún no siendo parte de la familia.

Todo esto no sólo puede generar mejor clima laboral y logros cómo empresa y cómo profesionales sino que puede hacer más competitivas y rentables las PYMES familiares para todos los miembros de la organización, consiguiendo un mayor progreso de la compañía y de las personas que la forman, con una mayor integración y fidelidad hacia el proyecto, un objetivo común o cómo un trampolín para futuros retos profesionales.

Pero la ventaja es que al mismo tiempo puede conseguir un mayor crecimiento personal y una mayor vinculación entre los intereses profesionales, personales y familiares de cada miembro, bajo un prisma de respeto y confianza mutuos, dónde cada uno pueda desarrollar su máximo potencial en su propio beneficio y en el del conjunto, sea o no de la familia. Y desde un punto de vista personal seguro que les ayuda a una vida y una convivencia más plena y feliz y menos traumática y estresante.

Esta es, creo, una buena noticia y una buena oportunidad para las apreciables PYMEs Españolas y para los coaches profesionales que pueden prestarle estos servicios en un coherente “ganar + ganar”, pues hay campo de aprendizaje y crecimiento personal para todos.

Naturalmente, el coach empresarial con conocimientos del sector correspondiente, del negocio y de su lenguaje, puede anclar quizás fácilmente con su coachee, pero desde la pura esencia del coaching quiero hacer saltar una luz de alarma para no caer en la tentación de sustituir el coaching puro por el consejo o la consultoría y encender a la vez la luz verde para cualquier coach profesional experimentado que de forma ética y coherente puede apoyar al coachee aunque no tenga conocimiento previos del sector, pues bien está conocer la realidad del cliente, pero mejor está recordar siempre que es él el que realmente posee el conocimiento, el que realmente conoce su negocio, sus necesidades y sus objetivos y el que deberá y podrá aclarar sus alternativas y autodescubrir sus soluciones, en un proceso de autoaprendizaje y madurez, en el que cómo coaches hemos de estar a su lado y evitar que se desfocalice o encierre en una única percepción de la realidad.

Autor: Pablo Álvarez Lillo
Coach. Master Coaching Personal-Empresarial (Coaching Corporation). CCEE Empresariales ICADE (U. Pontificia Comillas). MBA e-Business (I E). Es Redactor Jefe de la revista Coaching Magazine.

Articulo publicado en Coaching Magazine Nº6

1 Respuesta para “Coaching y la PYME familiar española”

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