Muchas veces, cuando una persona sabe que me dedico al coaching personal, se me acerca y me pregunta en qué consiste exactamente mi profesión. “He oído hablar del coaching, pero ¿qué hacéis en realidad?”. A mi no me resulta sencillo explicarlo en pocas palabras, así que, si mi interlocutor está interesado suelo invitarle a que me acompañe con una serie de reflexiones.
Algunas personas – suelo comenzar – son capaces de identificar áreas de su vida que no son como ellas quieren, ¿conoces tú a alguna de ellas?
-Si, como no, – suelen decir – a más de una.
- ¿Y qué áreas dirías tú que dichas personas pueden desear mejorar?
- Bueno, hay de todo. Conozco algunas personas que no están satisfechas con el trabajo que tienen, o que no están a gusto en el tipo de relación de pareja que han construido, otras tienen problemas para relacionarse con los demás, y no se, hay incluso quien siente que debería de estar en mejor forma física de lo que está.
- Exacto – suelo seguir yo – muchas personas desean nuevos resultados en alguna área, pero dime, ¿dirías que todas ellas hacen lo necesario para cambiar y lograr el tipo de resultados que desean?
Tras unos instantes suelen contestar que no, que aunque algunas lo intentan también son muchas las que se quejan pero no cambian nada. Incluso hay quien añade que algunas no lo cambian porqué no saben cómo cambiar, y que otras no lo hacen porqué les falta voluntad, o carácter, o dinero.
- El caso es que muchas personas, – sigo yo – que se sienten insatisfechas con algunos de los resultados que obtienen, siguen haciendo lo mismo una y otra vez, y siguen sintiéndose igual de insatisfechas.
- Si, pero si es tan sencillo ¿por qué hay tantas personas que siguen insatisfechas con lo que consiguen? Conseguir un nuevo tipo de resultados es relativamente sencillo: primero tienes que determinar qué quieres conseguir exactamente, segundo tienes que identificar qué tipo de acciones son capaces de producir dicho resultado, y tercero tienes que aplicar con constancia dichas acciones. Si has definido bien el resultado, has elegido las acciones correctas y las has aplicado bien, el cambio está a tu alcance.
- Bueno, sencillo no significa fácil, además, hay un precio a pagar. Algunas personas se sienten suficientemente compensadas por el apoyo moral que obtienen de su entorno quejándose de la mala suerte que tienen en la vida. Lloran un poco y se ganan el consuelo de alguien. Se conforman con la palmadita en la espalda. Por otro lado mucha gente que está insatisfecha con su vida sigue haciendo lo mismo una y otra vez, con el absurdo deseo que, de la misma acción surja un nuevo resultado. Se quejan de lo que obtienen, pero lo que obtienen es fruto de lo que hacen, y no están dispuestos a hacer cosas diferentes.
- Lo que dices – apostillan algunos – es que conseguir nuevos resultados es posible pero que hay que pagar el precio. Entiendo que si uno tiene claro qué quiere, y qué tiene que hacer para obtenerlo, y lo hace, es probable que lo consiga. El coaching personal entonces, ¿consiste en apoyar a la gente para que consiga nuevos resultados?
- En cierto modo sí, el coach hace más fácil ese proceso de cambio, está a lado del cliente y le presta un punto de vista externo y desapegado. Aunque claro, yo no puedo recorrer el camino por mis clientes. Ellos tienen que asumir su parte de responsabilidad en este proceso.
- Ya comprendo, pero dime, cada persona es distinta, y cada situación diferente, ¿qué es lo que hace el coach exactamente, para facilitar ese proceso, con tal variedad de situaciones?
- Veamos, las situaciones son muchas y distintas, pero los coaches sabemos que, la mayoría de las personas que quiere cambiar algún aspecto de su vida, se van a encontrar atrapadas en cinco grandes dificultades y, estamos preparados para trabajar en cada una de ellas. Te voy a explicar cuáles son dichas dificultades y donde está el valor que aportamos.
- Si, cuéntamelo ya, porqué voy a ver si encajan en mi propia realidad. A ver si como resultado de nuestra conversación yo también estoy en mejor disposición para lograr nuevos resultados.
- Bien, entonces te diré que el primer tipo de clientes son aquellos que saben que lo que obtienen no les gusta, pero se sienten incapaces de definir el tipo de resultados que desean. Odian su trabajo y quieren cambiarlo, pero no saben qué trabajo les gustaría; establecen un tipo de relaciones con los demás que les insatisfacen, pero no saben qué tipo de relaciones preferirían; desean otro estilo de vida, pero se sienten incapaces de definir qué estilo quieren.
En estos casos nos centramos en apoyar a nuestros clientes para que identifiquen el resultado que quieren. Cuando una persona tiene claridad acerca de lo que desea conseguir, ha recorrido ya medio camino.
El segundo tipo de clientes es aquel que sabe claramente qué es lo que quiere conseguir, pero no sabe cómo lograrlo. Ha decidido que quiere montar un negocio por su cuenta, pero no sabe qué tiene que hacer; ha decidido mejorar su estilo de liderazgo, pero ignora qué pasos seguir; tiene claro que necesita ordenar su vida y conseguir pasar más tiempo con los suyos, pero no sabe cómo conseguirlo. En estos casos apoyamos al cliente para que genere opciones, para que las evalúe y las ordene. La idea es que confeccione un mapa de ruta: un conjunto de acciones ordenadas en una secuencia lógica, y con la capacidad para llevarlo a conseguir el tipo de resultados deseados.
El tercer tipo de cliente es aquel que sabe lo que quiere conseguir y lo que tiene que hacer, pero no lo hace. Sabe que quiere una nueva relación y que para ello tiene que terminar con la relación actual, pero no lo hace; sabe que su trabajo le insatisface, que ha llegado el momento de ocupar su vida en otros proyectos, pero no emprende la acción porque no se siente capaz de actuar. En estos casos los coaches nos centramos en facilitar que el cliente recorra el camino. Le apoyamos para que elimine posibles bloqueos o para darle ese empujoncito que a veces le falta. Trabajamos para mejorar su autoimagen, o para darle ánimos, o simplemente somos esa voz de la conciencia a la que rendir cuentas.
El cuarto tipo de cliente es aquel que está actuando para conseguir nuevos resultados, pero que no sabe si lo que hace le lleva a conseguirlos. Quiere mejorar su estilo de comunicación, pero no sabe si lo está logrando; quiere mejorar la rentabilidad de sus activos, pero no sabe si con las decisiones que está tomando lo va a conseguir; desea apoyar a su hijo en un momento difícil, pero no sabe si lo que hace realmente es apoyarle. En estos casos nuestro trabajo consiste en facilitar la evaluación de resultados. Si lo que el cliente hace no le funciona tiene que saberlo para no desperdiciar recursos.
El último tipo de cliente con el que trabajamos, es aquel que, sabiendo que lo que hace no le funciona sigue repitiéndolo una y otra vez. Sabe que no lo está consiguiendo y no ve otra forma de enfocarlo; sabe que lo que hace no mejora su relación, pero no sabe qué más hacer; se da cuenta de que los cambios que ha introducido no son capaces de motivar al equipo como él desea, pero no sabe qué más probar; es plenamente consciente de la necesidad de cambiar su forma de alimentarse, pero sigue comiendo lo mismo una y otra vez. En estos casos el trabajo de un coach se centra en generar un plan de acción alternativo.
- Ya veo, ante cada tipo de cliente aportáis un valor distinto: claridad con el primero, un plan de acción con el segundo, animar a la acción al tercero, medir los resultados en el cuarto, y generar cursos de acción alternativos en el quinto. Parece una profesión muy estimulante…
Así suelen transcurrir estas conversaciones. No es fácil explicar qué hacemos los coaches personales, porqué hacemos cosas distintas en muy diferentes situaciones, pero si es relativamente sencillo explicar la mayoría de las situaciones en las que trabajamos y en qué centramos nuestra aportación de valor.
Publicado en Coaching Magazine Nº1
Autor: Vicens Castellano



























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