Coaching para dejar de fumar

El Coaching: uno de los métodos más novedosos para dejar el tabaco; junto con el tratamiento psicológico es el que promete porcentajes de éxito más altos. Fomenta la propia voluntad, decisión, y compromiso para empezar un proceso de aprendizaje y descubrimiento que llevará hacia una vida más saludable. Preguntas y reflexiones adecuadas ayudan a la toma de conciencia.

Gabriele Gross

El Coaching para dejar de fumar es uno de los métodos más novedosos para dejar el tabaco. Junto con el tratamiento psicológico es el que promete los porcentajes de éxito más altos, ya que fomenta en el fumador la propia voluntad, su decisión, y el compromiso para empezar un proceso de aprendizaje y descubrimiento que le llevará hacia una vida más saludable.

La nueva ley antitabaco supone un reto para casi todo fumador, ya que le obliga a cambiar sus hábitos: tiene que empezar a controlar sus ganas de fumar en más lugares y situaciones, desplazarse a sitios específicamente habilitados para fumar o salir a la calle, o plantearse el abandono definitivo del tabaco si se quieren evitar todas estas molestias.

En este artículo explico las fases de cambio en la deshabituación del tabaco y cómo el coaching puede ayudar a un fumador a quitarse la adicción y disfrutar de una calidad de vida diferente y más sana.

Dejar de fumar es un proceso de aprendizaje

Cuando un fumador decide abandonar el tabaco, generalmente ya ha pasado por dos de las cinco fases, que según estudios, transcurren las personas para convertirse en ex-fumadores:
- La primera fase es la de ‘precontemplación’, en la que el fumador no se plantea de ninguna manera dejar de fumar. Durante ese tiempo, es un fumador coherente.
- La segunda es la fase de ‘contemplación’, en la que empieza a tomar conciencia de los efectos nocivos del tabaco y a reflexionar sobre dejarlo. Esta fase puede durar varios meses o años.

Después de la reflexión entra en la fase de ‘preparación’, en la que empieza a convertir su propósito en decisión comprometida, se mentaliza para pasar a la ‘acción’ y elige un día para dejarlo. En la víspera del día elegido, apaga su último cigarrillo y -en el caso ideal- no vuelve a coger ninguno más. Ahora empieza a cambiar algunos hábitos, adquiere nuevas capacidades (por ejemplo la capacidad de relajarse de forma diferente en situaciones estresantes); a lo mejor descubre actividades nuevas, valores nuevos, y probablemente su identidad como fumador cambiará.

Aquí vemos hasta qué punto la deshabituación del cigarrillo es un proceso continuado de aprendizaje. Se trata de la liberación de una adicción física, psicológica y social que necesita un tiempo considerable para estabilizarse: Los primeros 6 meses después de dejar de fumar se consideran todavía como ‘fase de acción’, que es la fase de mayor desafío y riesgo de recaídas. Después de 6 meses sin fumar empieza la fase de ‘mantenimiento’ de la abstinencia.
Las recaidas son acontecimientos probables. Son desafíos de los que el fumador puede sacar conclusiones importantes para perfeccionar su aprendizaje y estar mejor preparado cuando vuelve a pasar por las fases de contemplación, preparación, acción y mantenimiento. Cuando una persona mantiene la abstinencia más de un año, se le considera ex-fumador. El gráfico muestra estas diferentes fases de la deshabituación del tabaco.
El coaching se puede empezar en las distintas fases de la deshabituación.

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¿Qué hacemos en el Coaching para dejar de fumar?
1. Conocer sus hábitos de fumador
Solamente podemos cambiar aquello que conocemos bien.
Por lo tanto, antes de la primera sesión, su tarea será llevar durante unos días un autoregistro acerca de su conducta adictiva y rellenar un test de dependencia de la nicotina. De esta forma obtendremos una información bastante exacta sobre su adicción y los hábitos asociados.

2. Definir objetivos espécificos
En la primera sesión empezaremos por definir sus objetivos. Es muy importante tomar conciencia del hecho de que “dejar de fumar” no es un objetivo bien definido. Esto es porque no existe una representación mental y emocional específica para la ausencia de una conducta (que en este caso es “no fumar”). Un objetivo bien definido requiere estar formulado en términos afirmativos, expresando todo aquello que usted quiere convertir en su realidad.
La siguiente pregunta ayudará a descubrirlo:
¿De qué manera podría expresar lo que quiere con respecto a este tema
de forma afirmativa?
Al principio, esta pregunta, puede resultar algo difícil de contestar. En el coaching buscaremos respuestas y formularemos objetivos específicos.

3. Fomentar su deseo de cambio
Dejar de fumar es más fácil cuanto más lo desea. Alexander von Schönburg, un ex-fumador que ha escrito un libro sobre dejar de fumar, lo expresa de la siguiente forma: “Me ha encantado fumar. Hasta tal punto que me he dado cuenta que solamente existe una cosa mejor: NO fumar.” (1)

En el coaching desarrollaremos una visión de su vida después de dejar el cigarrillo, con preguntas como:
¿Qué es lo que quiere lograr mediante el abandono del tabaco?
Posiblemente hablemos también de aquello que quiere evitar. Sin embargo, según mi experiencia, esto no aporta mucho para aumentar la motivación. ¿Por qué los mensajes sobre los efectos nocivos del tabaco en las cajetillas casi no han llevado a ningún fumador a dejarlo?

En el coaching hacemos ejercicios de visualización y mentalización que le ayudarán a ser consciente de todos los beneficios a corto y largo plazo que obtendrá dejando de fumar. Esto aumentará su deseo y motivación para el cambio. Al mismo tiempo, estos ejercicios mentales constituyen una herramienta excelente para superar momentos de tentación y prevenir la recaída.

4. Explorar el conflicto entre su deseo de dejar el tabaco y de seguir fumando
En general, el fumador que quiere dejar de fumar y todavía no lo ha hecho, alberga en sí dos partes contrarias: una parte que piensa que debería dejar el tabaco, y otra parte que quiere seguir fumando. Es preciso conocer bien aquella parte que quiere seguir fumando. La experiencia me ha mostrado que cuánto más se intente luchar contra ella sin conocerla bien, más frustrante será si le gana en cualquier momento de debilidad o descuido. Además veremos que generalmente hay caminos mucho más exitosos que la lucha.
La psicología humanista nos brinda métodos muy buenos para descubrir los aspectos subconscientes implicados y utilizarlos para su beneficio y salud.

5. TOomar la decisión y elegir el día para dejarlo
Cuando se sienta preparado, tomará una decisión coherente (2) y fijará un día definitivo para dejar de fumar. Tomará conciencia de todo aquello que le pueda ayudar a llevar bien ese día y superar posibles síntomas de abstinencia (3).

6. Descubrir las claves del éxito para mantener la abstinencia
Con su compromiso firme y los ejercicios previos que hemos hecho seguramente estará preparado para vivir un día sin tabaco. No es más:

Todo lo que tendrá que lograr será un día.
Solamente el DÍA DE HOY.

El día de hoy es el único que está completamente en sus manos para vivir, disfrutar y conseguir sus objetivos.
Como ya mencioné anteriormente, es muy probable que vaya introduciendo cambios en su vida diaria: cambiará algunos hábitos, adquirirá nuevas capacidades, y también cambiará su identidad de fumador. Exploraremos las claves de sus éxitos y buscaremos soluciones y alternativas para los desafíos que se le vayan presentando.
Posiblemente le preocupe aumentar de peso cuando deje de fumar. Es una situación previsible y al mismo tiempo controlable. En un estudio realizado en el centro de Salud “San Juan en Salamanca” (4), a los seis meses después de haber dejado de fumar, el 50% de las personas habían aumentado su peso entre 2,5 y 4,5 kg. A partir de entonces, el peso se estabilizó y/o disminuyó otra vez. Por ello, es fundamental desarrollar unos hábitos alimenticios sanos combinados con ejercicio físico para controlar esa situación o evitarla. El apoyo del coach puede facilitar este logro.

7. Prevención de recaída
Desarrollaremos estrategias para mantenerse firme ante las tentaciones con las que probablemente se encontrará.
Además, conocerá la diferencia entre el desliz y la recaída. Es importante diferenciar claramente entre las dos: un desliz no implica necesariamente una recaída, siempre y cuando usted vuelva rápidamente a su compromiso con la abstinencia. Si ocurre, lo aprovecharemos para descubrir qué pasó y desarrollar estrategias alternativas al cigarrillo por si una situación similar vuelve a producirse.

Conclusiones
Como conclusión, incluyo algunas frases de personas que han abandonado el tabaco:

- Usted puede dejar de fumar si realmente quiere.
- Dejar de fumar puede ser fácil, si se lo plantea bien.
- Un posible aumento de peso es controlable.
- Puede ser una experiencia muy enriquecedora para su vida.

Autor: Gabriele Gross
Coach Personal, Licenciada en Psicología, trabaja en la Clínica Buchinger Marbella

Articulo publicado en Coaching Magazine Nº5

1 Respuesta para “Coaching para dejar de fumar”

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