“- ¿Por favor, me puede indicar qué camino tengo que tomar a partir de aquí? preguntó Alice.
- Eso depende mucho de donde quiere ir, respondió el Gato.
- No me importa tanto, dijo Alice.
- Entonces no importa que camino escoge, dijo el Gato.”
Lewis Carroll en “Alice in Wonderland”
José! ¿Te das cuenta que a Miguel le asignaron un coach? Sabía que tenía algunos problemas con su nuevo equipo pero no me daba cuenta de que le iba tan mal.
La visión del coaching como sanción es todavía compartida por muchos ejecutivos de países latinos. Casi tantos como los otros que ven al coaching de manera opuesta, como un privilegio reservado a los Presidentes de juntas directivas.
Ay Jesús, ¡Ojalá yo tuviera un coach!, me sentiría como Don Luis Manuel que sale cada semana a comer con él. No sé de que pueden hablarán, pero parece que está de moda ya que el Presidente del Banco S. también tiene uno.
¡Este diálogo no es inventado… pero tampoco es muy corriente!
Lamentablemente, si las personas ya no hablan así, muchas aún siguen pensándolo.
Para unas, el coach es como una muleta que se les da únicamente a ejecutivos que tienen problemas cuando tienen una mala evaluación de desempeño, cuando se les han descubierto deficiencias o limitaciones que comprometen su futuro en la compañía.
Autor: Sylvain Daudel
Publicado en: Coaching Magazine 11
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Coaching individual para ejecutivos: ¡Ni muleta, ni privilegio!






















