Coaching es un proyecto

El coaching se practica de dos formas. Por una parte, muchos directivos dedican una buena parte de su tiempo a ayudar a mejorar a sus colaboradores. Por otra, hay personas que ejercen esta función con una absoluta dedicación profesional y con conocimientos específicos. Sin embargo, se está echando en falta un cierto rigor en las definiciones y en las modalidades de actuación.

Si en otras áreas de actividad de la empresa exigimos una formación, ¿por qué se piensa que para practicar el coaching bastan el sentido común, las dotes naturales, la predisposición y – hay que decirlo – el amparo que a muchos directivos les otorga la jerarquía?
Bajo nuestro entender, podemos resumir que Coaching es “ayuda profesional a las personas y grupos para mejorar su rendimiento en las actividades que desempeñan”. Los muchos matices que se aceptan en la definición y en las modalidades de actuación no son obstáculo para que haya un considerable consenso en torno a los conceptos básicos de ayuda y mejora.
En pocas fuentes se puede encontrar una diferenciación clara y definitiva del coaching con respecto a figuras tradicionales en la empresa como son el consultor y el asesor, y en otros ambientes, el tutor, el mentor o el psicólogo. En ocasiones se ha acusado al coaching de intrusismo en otras funciones o profesiones y, en especial, de sus ambiguas relaciones con las estructuras de gestión de Recursos Humanos dentro de las organizaciones. De esto, en buena parte, somos responsables los propios profesionales coaches, que no hemos tenido suficiente cuidado en marcar los límites de nuestra profesión y en definirla categóricamente.

Autor: JJuan Ignacio Barenys de Lacha y Joan Riera Riera
Publicado en: Coaching Magazine 06

Accede al artículo completo a través de nuestra tienda Online >>

Responder

SIGUENOS

Twitter Facebook VodPod RSS
Iniciar sesión - 2005-2009 - Coaching Magazine International : Todos los derechos reservados.