Coaching en sí mismo

si_mismo

“El verdadero est’mulo para el Ser Humano no está en lo que ya sabe, sino en lo que aún desconoce.”
Queremos hacerles partícipes de un hecho muy importante para nosotros y que esperamos sea del interés de todos.
Nace la Asociación de Coaching para PYMES, PROFESIONALES Y PERSONAS

Nuestra Asociación tiene la visión más ambiciosa en una sociedad como la actual: Democratizar el Coaching.
El Coaching es una actividad relativamente novedosa en nuestro país, en nuestro entorno europeo. Para aquellas personas que desconozcan su metodología, una definición sencilla podría ser la siguiente:
“El Coaching es un proceso mediante el cual las empresas, los profesionales y las personas, obtienen desde sí mismos, y para sí mismos, los mejores resultados poniendo en práctica una serie de técnicas de motivación, gestión de estados internos y superación de obstáculos, que liberan todo el potencial concretándolo en actitudes dirigidas al logro de objetivos, el rendimiento y eficiencia profesional y a la mejora en la calidad de vida.”
En el ámbito del desarrollo personal o gestión de estados internos, el método se centra en la toma de consciencia y re-conocimiento reflexivo de la realidad individual y colectiva mediante la actualización de los proceso de formación de ideas, creencias y valores que conforman la identidad, allá donde se manifiesta el obstáculo vivido a nivel experiencial por el cliente o interlocutor.
En el ámbito profesional, el desarrollo y mejora de las capacidades apropiadas para abordar el logro de objetivos, se pone en práctica mediante un diálogo creativo que permite un incremento considerable en las expectativas de éxito y el máximo aprovechamiento de los recursos propios disponibles.

En el plano empresarial (directivo y ejecutivo) el Coaching habilita nuevas perspectivas para el reconocimiento, ampliación y desarrollo de actitudes corporativas y estímulos colectivos orientados a la mejora de la competitividad en el marco de una filosofía propia.
Podría pensarse que, al tratarse de ámbitos nominalmente diversos (PYMES, PROFESIONALES Y PERSONAS), la teoría y la técnica que deberán conducir a una práctica exitosa, en definitiva la metodología, es diversa. Y, ciertamente, es así, aunque debe hacerse una precisión importante en lo que se refiere a los principios, esencia o filosofía, que es común:
“Hablemos de empresas, profesionales o personas, estamos, en cualquier supuesto, ante una realidad tangible: El Ser Humano. Cada ser humano es peculiar y participa en una realidad colectiva. Ambas esferas son también algo tangible en una medida particular.”
Conocer los individuos de una empresa, el individuo que desempeña una labor profesional y al individuo que es persona, constituye la esencia para lograr un buen resultado dentro del proceso de Coaching, pues la labor del coach no debe desarrollarse desde, sino hacia, el objetivo del cliente y para ello deberá delimitar cuidadosamente, por as’ decir, su propia identidad.
Puede decirse que, disponer de un buen método de trabajo, ofrece un alto grado de seguridad dentro de un proceso de Coaching exitoso. La base para ese logro es, sin duda, una buena metodología, es decir, una competencia profesional en la que se combine del modo más compensado posible esa teoría y técnica que, como hemos dicho, garantice una práctica generativa y generadora para obtener mejores empresas, mejores profesionales y, en definitiva, mejores personas.
Una filosofía apropiada para ese fin deberá estar conformada por una amplia gama de conocimientos, alumbrados por una actitud especulativa y práctica. No concibo la especulación por la especulación, si no va dirigida a una virtud para m’ irrenunciable: Su utilidad para el ser humano, para las empresas y para los profesionales. Tampoco considero eficiente un proceso de Coaching meramente práctico que se centra en cambios a nivel de entorno, comportamiento o costumbres. Esto genera una mejora a corto plazo cuya utilidad es recomendable en un reducido número de casos.

El proceso de Coaching arranca desde la realidad, desde la experiencia, y vuelve nuevamente a ella. En ese tránsito, el coach ayuda al cliente a descubrir aquellas cualidades que se encuentran veladas, quizás, debido a los hábitos y costumbres, ideas, creencias o valores de naturaleza esencialmente limitante.
Debe reconocerse que en no pocas ocasiones, esto es ya el primer escollo. Cuesta tomar consciencia, por así decir, que las empresas, los profesionales y, en general, todas las personas, disponen ya de los recursos necesarios para mejorar y superar aquellos aspectos que más les preocupan, que más dificultan una vida plena, unos resultados más gratificantes. Esto es así porque, en cada caso, se asume en diverso grado que esos recursos, disponibles pero velados, son inútiles o inservibles. En cierto modo es una experiencia que se ha desechado por considerarla inservible, obsoleta. Sin embargo, esto no es del todo cierto, sino que en muchos casos tan sólo será necesaria, no sin esfuerzo, una actualización de ese rico arsenal oculto por el paso del tiempo, en definitiva, una adecuada reflexión y análisis minucioso de la realidad.
En efecto, el proceso de Coaching persigue desvelar esos recursos y desarrollarlos mediante su actualización. Para ello se “sondea”, valga la expresión, en esa experiencia oculta u olvidada que se muestra aparentemente incompatible con la realidad inmediata. Este proceso de actualización y desarrollo de los recursos propios, es justo decirlo ya, se consuma desde el más absoluto respeto a la naturaleza individual de cada cliente, profesional o empresa.
El Coaching no es un método psicoanalítico, de instrucción o alienación. Como hemos dicho, el proceso arranca desde la realidad del cliente y vuelve constantemente sobre ella, actualizándola. El proceso, dicho con otras palabras, se centra en y desde la naturaleza íntima y esencial del individuo. Es el cliente quien fija los objetivos, los retos o el campo de desarrollo. Es el cliente quien valora y se beneficia de sus propios resultados y es el cliente quien asume el protagonismo en esa actualización de su propia realidad personal, profesional o empresarial.

Con el fin de “respetar” esa naturaleza propia, esa identidad e independencia del cliente o interlocutor, el coach debe poseer y desarrollar una serie de habilidades sobre las que es preciso hacer, siquiera someramente, algunas consideraciones:
Personalmente, sólo se me ocurre una única forma de cumplir rigurosamente esa exigencia propedéutica del proceso de Coaching de “respetar la idiosincrasia del individuo, profesional o empresa.”:
“Conocer perfectamente en la profundidad necesaria esa naturaleza íntima y esencial.”

Dicho esto, puede concluirse que, un proceso de Coaching requiere un profesional instruido en múltiples disciplinas y versado en conocimientos y habilidades. Ahora bien, un Coaching Profesional sintetiza una persona “con algo más” que instrucción y conocimientos. Y ese “algo más”, sabe ya, no está afuera, fuera del hombre, en el infinito, sino en sí mismo, en el Ser como es siendo. Cuando un Coach logra un proceso, en el que el diálogo se mantiene en ese respeto hacia el cliente “como un ser que es siendo”; cuando logra y disfruta de esa experiencia, puede hablarse, puede reconocerse y debe ser reconocido un “Coach Profesional”.

Este Coaching de Calidad Centrado en el Cliente ya está al alcance de todos
Bienvenidos…

Autor: AC3
Publicado en: Coaching Magazine 11


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