El coaching ejecutivo pretende desarrollar la eficacia de los directivos en el contexto de sus organizaciones. Esto requiere no solamente un contrato claro que especifique los objetivos del trabajo; también una clara aceptación del superior del coachee, gestión de los límites, cuestiones éticas y el establecimiento de un contexto confidencial en el que puedan enraizar los cambios personales.
Carlos Herreros de las Cuevas – AECOP
Hace unos años se veía el coaching como una acción para trabajar con directivos problemáticos; en la actualidad se ve más como una inversión de la compañía en el ejecutivo y en su desempeño. La cuestión central es que, por ahora -y aunque se está avanzando- no existen criterios claros para evaluar la adecuación, cualificaciones y eficacia de los coaches.
Es en este marco de referencia en el que AECOP ha decidido recientemente iniciar un proceso de acreditación de coaches; obviamente, hay otras asociaciones de ámbito nacional e internacional que también acreditan; sin embargo, creemos que nuestra Asociación es pionera en cuanto a la certificación de coaches ejecutivos. Así lo recogen nuestros estatutos: aunque no tenemos nada que objetar a otros tipos o modelos, el nuestro es únicamente ejecutivo.
Como recogen nuestros cuestionarios de acreditación:
“En el proceso de acreditación el Comité actuará con la flexibilidad aconsejable para reconocer que los solicitantes pueden tener diferentes trayectorias, entrenamiento y experiencias profesionales. Nuestra tarea consiste en comprobar que el candidato tiene un estándar de experiencia muy alto así como un desarrollo personal y profesional profundos.
El candidato deberá demostrar que la forma en que desarrolla su actividad como coach está relacionada con los criterios de acreditación de AECOP. Este proceso de acreditación se ha diseñado para aflorar la profundidad y amplitud del entrenamiento y experiencia como Coach Profesional o Coach Profesional Senior.”
“No te ocultamos que el factor más importante será la cualidad de tu interacción con los miembros de este Comité. Tu capacidad para crear y mantener la relación; de escuchar y de conectar con ellos, porque creemos que lo que ocurra en el Diálogo de Acreditación estará reflejando la cualidad de tu impacto inicial con clientes potenciales.”
Estos dos párrafos recogen bastante bien los principios que pretendemos impulsar. Pero hay más. En nuestro proceso de acreditación introducimos algunos requisitos que no vemos reflejados en otros patrocinados por organizaciones internacionales:
a) Estamos convencidos de que si el coach no ha trabajado sobre sí mismo, difícilmente podrá hacerlo con los futuros clientes. El coaching, por mucha ciencia que reúna, es una actividad experiencial y sólo quien la haya vivido en primera persona está preparado para invitar a sus clientes a hacer lo mismo.
b) Hace varios meses en esta misma columna expuse el criterio de AECOP sobre la necesidad de supervisión continua del trabajo de los coaches. No voy ahora a repetir los argumentos; sí añadir que nuestro proceso de acreditación incluye y exige compromisos de supervisión.
Sin excluir a nadie, creo que AECOP ha aprobado unos criterios de acreditación que van a proporcionar referencias a empresas y organizaciones a la hora de decidir a qué coaches se contrata.
Autor: Carlos Herreros de las Cuevas
Presidente de la Asociación Española de Coaching y Consultoria de Procesos. Socio de HFC Consultores.
Articulo publicado en Coaching Magazine Nº5


























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