¡Por supuesto que sí, las organizaciones también sienten! y aún más, ya sean de tipo social, familiar o empresarial, se desarrollarán y evolucionarán según las emociones o estados emocionales de las personas que las configuran. De ellas va a depender, en gran parte, su crecimiento o evolución.
Veamos a las empresas como espacios en los que unas personas interactúan con otras, a nivel interno- colegas, superiores, colaboradores- o a nivel externo –proveedores, clientes- en distintos contextos más o menos complejos.
Pensemos en situaciones que generan incertidumbre, por ejemplo un cambio de Dirección, procesos sucesivos de compra, fusiones o la profesionalización forzosa de una empresa familiar o una entidad social. En todas ellas, es el estado emocional, uno de los factores básicos que va a posibilitar alcanzar los resultados deseados o quedarse estancados en el pasado.
Autor: Esther Perez
Publicado en: Coaching Magazine 08
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¿Sienten las organizaciones?






















